Varias intervenciones de claustrales fueron en la misma línea crítica que la expresada recientemente por la Xunta de Persoal Docente e Investigador. Mostraban el malestar por la falta de negociación del plan de equilibrio.
Antonio López, quien compitió con Viaño por el rectorado, matizó que su participación acerca de ese plan se limitó a asistir a una reunión a la que le convocaron el 16 de septiembre, a las 16.00 horas, en la que rector y gerente le informaron del plan ya elaborado y repartido. Él presentó siete objeciones críticas, pero «non colaborei na elaboración do plan», insistió, como asegura que se dio a entender a medios de comunicación; y no respondió a esos mensajes para no perjudicar a la institución, dijo. López pidió «consenso» en el seno de la comunidad universitaria y se mostró dispuesto a colaborar para buscar soluciones a la difícil situación. Recordó el precedente del plan aprobado por mayoría en el año 2004.
Viaño le respondió que lamentaba que haya sido mal interpretado y afirmó que no le hacían corresponsable de las decisiones del equipo rectoral.
También fue especialmente crítico con el rector A. Pérez Casas, quien indicó que votó contra el plan en el Consello Social, y que este organismo no aprobó el documento; aunque el rector insistió que sí lo votó y aprobó.
Adrián Dios, del estudiantado, fue otra voz crítica. López Rivadulla hizo un llamamiento a «sumar»; y Enrique Macías apoyó claramente al rector.