Bodas de Oro en el Ensanche

x.r. santiago / la voz

SANTIAGO

El cura acompañó a Quiroga en la primera piedra del templo

24 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando el nuevo Santiago aún brotaba a retazos en los eriales del sur de la ciudad, el cardenal Fernando Quiroga ideaba una parroquia para no dejar escapar las almas que se esparcían por el ensanche. Como no, el nuevo complejo parroquial hizo honor al nombre de su fundador, para lo cual se rescató del santoral a san Fernando. El prelado envió a un experimentado sacerdote para atender a la feligresía. Ese hombre, Manuel Cacheda Vigide, acogió con la mayor ilusión el reto encomendado por el cardenal y, a un tris de cumplir el medio siglo, acompañó ufano a Quiroga en la colocación de la primera piedra del templo (1969).

En sus bodas de plata al frente de San Fernando (1989), el arzobispo Antonio María Rouco le obsequió con la consagración de la iglesia, y medio siglo después son los vecinos los que le regalan al nonagenario párroco un masivo homenaje el día 30 tras atravesar indemne y feliz cinco décadas. Cacheda, que vino al mundo en Oirós hace 91 años, presidirá un ágape de confraternidad que congregará en torno suyo a la feligresía que misa tras misa siguió sus sermones, y a veces algún que otro sermoneo, desde el púlpito de San Fernando.

También le escucharán los fieles el día del homenaje, cuyo escenario gastronómico será el propio edificio parroquial. Lo malo es que este no podrá ser ensanchado para la ocasión.

La parroquia homenajeará a su presbítero Manuel Cacheda