El servicio realiza labores «internas» previas a su funcionamiento pleno
20 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El Centro Integral de Recuperación da Muller, que ocupa la que fuera sede de la Casa de Acollida da Muller Maltratada de Santiago, en San Lourenzo, está engrasando los últimos detalles de funcionamiento antes de que se inicie la atención directa a las víctimas de violencia de género de toda Galicia. Su directora, Begoña Riveira Barros, que tomó posesión hace unas semanas, tiene amplia experiencia en el ámbito de la violencia de género. Entre el 2005 y el 2010 trabajó en el Centro de Información á Muller de Curtis y, hasta su actual nombramiento, ocupó el cargo de directora del Centro de Emerxencia Autonómico para Vítimas de Violencia de Xénero, en Vigo.
Con anterioridad a la llegada de la directora, al centro de San Lourenzo se trasladó ya el personal del departamento de Benestar Social directamente implicado en la lucha contra la violencia de género y la atención a las víctimas. Pero desde finales del pasado año el trabajo que se desarrolla ha sido «basicamente traballo interno».
Tras unas semanas de puesta a punto, la idea es que todo esté listo y disponible para que a partir del 2 de junio se pueda comenzar a atender las necesidades tanto de mujeres como de menores afectados por la lacra del maltrato doméstico y de género.
Coordinación de servicios
Con la puesta en marcha del centro, la Xunta de Galicia pretende unificar en un único servicio todos los recursos de la Administración gallega vinculados a la violencia de género. La finalidad es, según fuentes de Benestar Social, «coordinar os servizos, recursos e medidas de carácter social, laboral e económico que eviten duplicidades e logren unha racionalización da xestión».
En este servicio no solo se atenderá a las mujeres y menores afectados por violencia que permanecen en Galicia, sino que también será el centro encargado de tramitar las derivaciones de víctimas fuera de Galicia para garantizar su seguridad. Asimismo, la sede de San Lourenzo se ocupará de la recepción de mujeres y menores procedentes de fuera de Galicia por las mismas razones.
Una de las labores del centro será la puesta en marcha de cursos y talleres de formación específica en violencia de género tanto para profesionales como para ciudadanos en general y se convertirá en centro colaboradora con el punto de coordinación de las órdenes de protección de Galicia.
En las labores más directamente dirigidas a las víctimas está la creación de «grupos de autoayuda, intervención e coñecemento entre mulleres que teñan sufrido, vivido ou superado situacións de violencia de xénero». En este sentido, el centro no mantendrá el espíritu de las viejas casas de acogida, pero sí funcionará como un lugar de encuentro donde se pondrá en contacto a personas afectadas para trabajar determinadas habilidades y lograr mejorar la autoestima de la víctimas. Asimismo, se coordinarán proyectos y talleres fuera del centro, en otras localidades, para acercar la ayuda a las víctimas.