Guadalupe Rodríguez, más conocida como Mima, celebró ayer su cien cumpleaños en la residencia Volta do Castro acompañada de amigos y residentes en un acto en el que no faltaron las flores y los regalos. Mima es la tercera residente en este centro que alcanza la cifra redonda. Las otras dos centenarias son Dorinda e Elvira. Nació en el Camiño Novo, en la rúa Barreiras, donde pasó la infancia con sus padres y seis hermanos, y tiene en su mente el sabor y el olor de las frutas, ya que su madre se dedicaba a venderlas. Comenzó a trabajar en la fábrica de pastas Bariloche, en Porta do Camiño, y fue encargada del tiovivo al que acudían muchos niños de la ciudad. Con 16 años conoció al que ella define como «o amor da miña vida», se casó en Sar y viajó por las grandes capitales del mundo, y hasta residió varios años en Buenos Aires, donde fue modelo de manos. «Eu viaxaba, pero a miña Galicia...». De aquí siempre le gustaron las playas de Sanxenxo y O Grove. Con un siglo de vida mantiene su máxima: «A vida é un tanto e quen non a baile é un soso».