Los conductores zigzaguean para eludir los numerosos agujeros en la calzada
29 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Los conductores de Santiago se enfrentan cada día a la dificultad de evitar que las ruedas de sus vehículos caigan en alguno de los innumerables baches que afloran y crecen a un ritmo galopante en prácticamente todas las vías de la ciudad. Si hace unas semanas el deterioro del pavimento hacía presagiar que, de seguir lloviendo, los baches resurgirían sin piedad, ahora ya es evidente que toda la ciudad precisa de un repaso general. La medida de echar chapapote para tapar los agujeros ha quedado demostrado, a la vista de los resultados, que no es la mejor opción.
En Amor Ruibal, que fue objeto de remodelación hace menos de dos años, el asfalto ha comenzado a desprenderse. En San Caetano, remodelada a finales del anterior mandato, ha resurgido exactamente en el mismo lugar un bache bien conocido por los conductos. Un agujero que, por cierto, al quedar cubierto con el agua pasa desapercibido y provoca más de un susto a los despistados. No menos peligrosos son los que han renacido en Basquiños, avenida de Lugo, rúa de Sar en la confluencia con la rúa Diego Bernal o el espectacular agujero que se ha abierto delante del paso de peatones en la avenida de Vilagarcía. También Fonte de Santo Antonio, A Senra, Juan Carlos I y Rosalía de Castro, entre otras muchas, ha recuperado algunos de sus baches históricos. El número de huecos es tan elevado que es habitual ver a los conductores zigzagueando para evitar que sus ruedas revienten en la profundidad de los baches.
crónica La lluvia hace aflorar algunas «fochancas» históricas de las calles de Santiago