Pretende reducir la lista de enfermos que esperan por un trasplante
20 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) ultima un nuevo protocolo de actuación para conseguir más donaciones de órganos que favorezcan trasplantes. La intención es implicar al personal de los servicios de urgencias y emergencias, además de los de neurología, neurocirugía y medicina interna, explica Carmen Rivero Velasco, especialista de la unidad de cuidados intensivos (UCI) y médica coordinadora de trasplantes en el CHUS. Se pretende «que los pacientes que están en lista de espera no se deterioren o fallezcan mientras esperan por un órgano», afirma esta especialista.
Hasta ahora se captan prácticamente todos los órganos procedentes de personas que fallecen en cuidados intensivos: tras la muerte cerebral se mantiene su cuerpo el tiempo necesario para obtener el consentimiento familiar para la extracción, el judicial cuando es preceptivo, y preparar la logística necesaria para poder realizar el trasplante.
El nuevo protocolo se prevé poder aplicarlo «en las próximas semanas», afirma Carmen Rivero. Se presentó ayer al personal, y se busca que «aunque con posterioridad la persona candidata a donante ingrese en cuidados intensivos, que se le identifique previamente. Para conseguirlo los profesionales deben tener conocimientos suficientes y estar motivados e implicados. Este nuevo protocolo es para aumentar los donantes en muerte encefálica, que en nuestro hospital es el donante más frecuente», agrega Rivero.
Los órganos se consiguen procedentes de donante vivo, que es cuando un familiar, u otra persona compatible, hace la cesión a otra en espera del trasplante; y procedente de cadáver. En este último caso se diferencian la muerte cerebral, y la de parada cardiorrespiratoria. El CHUS solo dispone de un programa de donación en casos de muerte encefálica.
Negativas familiares
En Santiago se consiguen aprovechar para trasplante los órganos de una veintena de personas cada año. El año pasado fueron 23, una de las cifras más elevadas. En realidad se evaluaron más pacientes que fallecieron y que se consideraban candidatos idóneos para donar, pero en algunos casos no reunían condiciones, por las enfermedades que padecían, y en 8 ocasiones hubo negativas familiares. Aunque las negativas de parientes tienden a disminuir «siguen siendo un gran problema, pues aún representan una cifra muy elevada», sostiene Rivero.
El equipo de coordinación de trasplantes del CHUS lo integran siete especialistas médicos y una de enfermería. En Santiago se trasplantan hígado, riñón y páncreas; órganos como pulmón y corazón se envían al exterior.