La corporación despidió al edil más veterano y a Marisa del Río
30 nov 2012 . Actualizado a las 11:29 h.La corporación compostelana despidió ayer a su edil más veterano, el socialista Xosé Sánchez Bugallo, quien dijo adiós a la política local tras 25 años, la mitad como alcalde, para dedicarse al Parlamento. El exregidor se fue con el aplauso y reconocimiento de los munícipes por su «compromiso, traballo e entrega» a la ciudad en este cuarto de siglo, según le reconoció el alcalde, el popular Ángel Currás, quien por encima de discrepancias políticas no obvió la transformación que sufrió esta en ese tiempo, una cuestión en la que hizo especial incidencia el grupo socialista, que ahora ha de elegir nuevo portavoz.
Porque su equipo ayer no solo despidió al «amigo» sino también «ao líder», apuntó Marta Álvarez-Santullano después de que la nacionalista Elvira Cienfuegos, quien formó parte de varios gobiernos de coalición con Bugallo, elogiase no solo su dedicación sino su capacidad «para ter o Concello na cabeza, nas claves e nos detalles», y para diferenciar «entre o urxente e o importante». Fueron 25 años que «deron para acordos e discrepancias políticas», dijo, pero ayer tocaba despedir «á persoa» y reconocerle su «afabilidade e capacidade de diálogo».
Amplios agradecimientos
Quien sí entró en diferencias políticas fue la popular Paula Prado, aun sin dejar de observar esa dedicación del socialista, cuyo conocimiento de la ciudad comparó con el que se le atribuía a Fraga con el Estado. Pero «cuestión distinta es cómo trató la información que recibió», dijo antes de apuntar que su opinión, «acertada o no, es a tener en cuenta» y que podrá aportar su «bagaje» al Parlamento.
La despedida que más emocionó al exalcalde fue la de su grupo, que «tivo a honra de ter traballado e compartido ilusión, logros e tropezos» con quien ha dejado su «selo, para ben», en la «Compostela moderna» junto a Estévez, según Santullano.
Bugallo cerró ayer una etapa de la que se siente «profundamente orgulloso» y «chea de satisfaccións na miña vida». Y lo hizo con agradecimientos a su predecesor en la alcaldía y a los compañeros de las primeras corporaciones, con quienes «aprendín a ver e a querer a esta cidade», y a los de los bipartitos, «que deron o mellor de si pola Compostela que disfrutamos hoxe». Pero también a los demás ediles, sin colores, porque «cada un aportou o mellor de si mesmos en beneficio da cidade»; a los funcionarios, sin quienes «o Santiago que hoxe coñecemos non sería posible»; y a su familia.
Con él se fue Marisa del Río ante las dificultades para compaginar la dedicación política con la docencia universitaria. Y lo hizo también con el reconocimiento a su afabilidad y a sus aportaciones desde la oposición, en la que aprendió a ver su ciudad desde otra perspectiva, apuntó la ya ex concejala.