Muchos vecinos recuerdan el «horror» vivido en las riadas históricas
17 oct 2012 . Actualizado a las 11:23 h.La lluvia caída ayer en Galicia recordó a más de un padronés la fecha del 16 de octubre de 1987, hace veinticinco años, cuando la villa amaneció anegada por el agua de la crecida del río Sar. Las calles se convirtieron en canales por los que llegaron a navegar las lanchas de la Cruz Roja y de la Escuela Naval de Marín para rescatar a los numerosos vecinos que quedaron aislados por la histórica riada, a raíz de la cual se proyectó la construcción del canal de derivación.
La lluvia comenzó a caer por la tarde y, de madrugada, el casco urbano de la villa padronesa estaba totalmente inundado, con las calles y carreteras desaparecidas bajo varios metros de agua. Lo recuerda bien el entonces alcalde padronés, Jesús Villamor, que ayer aseguró que aquella inundación «foi o peor que lle pasou a Padrón en moitos anos». El exregidor recordó, además, que se montó un dispositivo de ayuda en el convento del Carmen para las personas que fue necesario rescatar. Milagrosamente no hubo que lamentar víctimas mortales.
Menor intensidad
Villamor aún habla hoy de que «o temporal fixera moito dano» pero también precisa que el Gobierno de la Xunta «portouse moi ben con Padrón», tanto en las riadas de 1987 como en las que sufrió dos años después, aunque con menor intensidad.
Calles cubiertas por el agua; bajos y locales comerciales totalmente anegados; toneladas de mercancía inservible; la villa vivió unos días de caos y de «horror» que recuerda, «igualito que si fuese hoy», Ramona Vázquez Iglesias, más conocida como Ramonita de Confecciones Regateiro, cuyo comercio de confecciones, en la Rúa Longa, y el almacén quedaron anegados bajo varios metros de agua.
«Si bien es cierto que, afortunadamente, nadie murió, las pérdidas si fueron terribles», señalaba ayer Ramonita quien recuerda, especialmente, que el «el nivel del agua no daba bajado, tardó dos o tres días en hacerlo pero a mi me pareció un siglo». En su comercio, el agua alcanzó la altura de los mostradores que, tras repararlos, aún conserva en la actualidad.
Salir por las ventanas
Muchos padroneses recordaban ayer momentos vividos aquellos días, como ver a conocidos vecinos saliendo por las ventanas de la casa con el agua a la altura del pecho. La villa tardó mucho en recuperarse de lo vivido, especialmente el sector del comercio local, cuyas pérdidas fueron «tremendas», según recuerdan algunos y, en la mayor parte de los casos, sin ningún tipo de indemnización.
Cuenta Ramona Vázquez Iglesias que, por entonces, las pólizas de los seguros contratadas eran «bajísimas» y, en su caso, vinieron a la tienda a evaluar las pérdidas y la mercancía que se salvó, la de las últimas estanterías y, en principio, la de menos valor. También vinieron a Padrón los gobernantes, a «pasarnos la mano por el hombro» y a «decirnos que no nos preocupáramos», pero «nadie dio nada», recuerda.