«Soy alondra en vez de búho»

El ex director deportivo de la USC predica con el ejemplo


santiago

Se acaba de jubilar, pero el día se le sigue quedando corto a este hombre menudo y de mirada profunda que desprende más energía que un aerogenerador. Mariano García-Verdugo Delmas (Madrid, 1948), ex director del área de Deportes de la Universidade de Santiago, es la viva encarnación de la mente sana en un cuerpo sanísimo.

Llegó a Santiago en 1972. Integrante de la segunda promoción de licenciados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y especialista en Atletismo por la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid, aterrizó en Compostela para relevar en el puesto a Ernesto Viéitez. «En ese momento -recuerda- él era catedrático delegado de Deportes. Le mandé una carta ofreciéndome y me vino a buscar a Madrid».

Recuerdos de Pontevedra

Pero Mariano no llegaba de nuevas. Hijo de un director de Paradores, su familia se instaló en Pontevedra en 1960. Allí hizo el bachillerato y en la ciudad del Lérez militó en su primer equipo de atletismo, el Club Cisne. «Inmediatamente pasé a la Gimnástica -explica- de la cual guardo unos recuerdos buenísimos, conservo con mucho cariño la insignia de oro». Y por fin, cuando terminó la carrera, acabó en Compostela, seguramente para siempre. García-Verdugo dice que la idea es que «donde está el cocido, te tienes que quedar». Su novia, María Luisa, se vino con él y aquí se casaron. «Ella también se acaba de jubilar, en enero, después de toda la vida en el instituto Rosalía de Castro. Tenemos mucho tiempo por delante», cuenta.

Y, con toda la vida por delante, los tiempos y los ritmos son otros. «Lo que cambia -dice- es que ahora las cosas inminentes ya no lo son tanto, voy haciéndolas, sin más. Y ya no me despierto a las cinco para hacer ejercicio, ahora me levanto sin despertador a las seis o a las seis y media, tengo horarios muy europeos; soy alondra en vez de búho y, a las diez de la noche, estoy eliminado».

No perdona dos horas diarias de bicicleta elíptica. Para no aburrirse, graba las cosas que emiten en la tele por la noche y se las pone mientras hace ejercicio. «¡Y se me olvida que estoy en la elíptica! Miro el pulsómetro y veo que está a 160 pulsaciones».

Sobre si el atleta nace o se hace, lo tiene bastante claro: «Decía mi colega, el responsable de medio fondo de Inglaterra, que de un diamante se puede sacar un brillante; de un carbón, solo un carbón tallado». De ahí la importancia de explotar las cualidades innatas si las hubiera.

-Sin obsesionarse...

-No, pero cuando, como fue mi caso, tu padre no puede pagarte los estudios y tú dependes de una beca deportiva, no tienes más remedio que ir a por todas.

Como rincón de la ciudad, Mariano García-Verdugo escoge la Alameda, un espacio que se conoce al dedillo. Allí ha entrenado mucho y ha entrenado a otros atletas. «Llegué a darle sesenta vueltas en un día, cada vuelta completa, pasando por detrás de donde están los patos, son mil metros», cuenta. Lo hizo cuando se preparaba para los cien kilómetros. Y la cosa funcionó, porque su marca de siete horas, 32 minutos y 52 segundos ahí sigue, como la mejor de Galicia.

Mariano García-Verdugo Delmas

Familia

Casado, dos hijos.

Elige como lugar

La Alameda compostelana.

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