SHERLOCK NUNCA MUERE

AL CUMPLIRSE SU 125.º ANIVERSARIO, EL CÉLEBRE DETECTIVE ESTÁ MÁS VIVO QUE NUNCA CON PELÍCULAS, UNA SERIE DE ÉXITO Y UNA EXCELENTE EDICIÓN DE SUS AVENTURAS


Su creador, sir Arthur Conan Doyle, quiso desembarazarse de él. Había llegado a aborrecer a Sherlock Holmes, porque aunque le había proporcionado fama y dinero creía que le impedía ser un autor más serio. Para eliminarlo de una vez lo hizo caer junto a su gran enemigo, el profesor Moriarty, por la catarata suiza de Reichenbach. Su muerte en El problema final (1893) provocó airadas protestas de sus seguidores, que reclamaron su vuelta. Ocho años después Holmes regresaba a la ficción en la novela El sabueso de los Baskerville, que se desarrollaba antes de que Doyle lo matara. En 1903 lo resucitó en La aventura de la casa deshabitada tras aceptar una suculenta oferta económica.

Doyle falleció en 1930, pero eso no supuso el fin de su criatura. Este año, cuando se cumple el 125.º aniversario de Estudio en escarlata, la novela en la que apareció por primera vez el detective más famoso de todos los tiempos junto a su fiel Watson, el narrador de casi todas sus aventuras, Sherlock está más vivo que nunca. Su celebridad es tal que muchos creen que este icono de la cultura popular, el hombre capaz de resolver cualquier misterio con su aplastante lógica deductiva, existió en realidad.

Holmes vuelve a cobrar vida en las pantallas en tres versiones muy diferentes. Por un lado, la trepidante película Juego de sombras, la segunda que ha dirigido Guy Ritchie sobre el mítico personaje, que se estrenó hace unos días en España con éxito de taquilla. Por otro, la segunda temporada de la serie de la BBC Sherlock, que traslada a los personajes al Londres del siglo XXI, que en el Reino Unido alcanzó una gran audiencia y en España emiten ahora Antena 3 y TNT.

Estos dos Holmes tienen en común su origen, pero son muy distintos. El que interpreta Robert Downey Jr. es atlético, camorrista, histriónico, socarrón y siempre dispuesto a usar los puños. Al que da vida Benedict Cumberbatch es flemático, impasible y mucho más fiel al original, incluido su físico, aunque se sirva de las nuevas tecnologías.

Hay que añadir el filme que está rodando José Luis Garci, Holmes. Madrid Suite 1890, en el que el detective, interpretado por Gary Piquer, viaja a España para resolver un caso que lo enfrentará a Jack el Destripador.

Al mismo tiempo, la editorial Akal ha culminado la traducción de la excelente edición en tres tomos de todas las novelas y relatos originales de Holmes, realizada por el abogado estadounidense Leslie S. Kingler, uno de los más reputados sherlockianos del mundo. Casi 3.000 páginas, más de 1.000 anotaciones cuidadosamente investigadas, explicaciones de las teorías sobre el personaje, información del contexto histórico e ilustraciones de grandes dibujantes de la época. Un auténtico festín para todo holmesiano que se precie.

Además, Rinoceronte va a publicar este otoño la traducción al gallego de todo Holmes. Recupera las versiones que hicieron en los años noventa Bieito Iglesias y Manuel Vázquez, con anotaciones y una introducción del escritor y periodista de La Voz Xesús Fraga. Las notas contextualizan elementos del Londres de la época en el que transcurren las aventuras (final del período victoriano y comienzos del siglo XX), como la fisonomía urbana de la ciudad, con calles, teatros, medios de transporte y comunicación, costumbres y hábitos sociales, vestimenta... También se aborda la bibliografía que han generado las historias, análisis de las tramas, contradicciones, relaciones entre personajes y, por supuesto, la enigmática personalidad del detective y los aspectos más curiosos de Watson.

Doyle se inspiró en el doctor Joseph Bell, profesor suyo en la universidad de Edimburgo, para crear a Holmes. Era famoso por su gran capacidad de observación, análisis y deducción, que practicaba para asombro de sus pacientes y alumnos. Así, determinaba de un vistazo la dolencia que padecía el enfermo e incluso averiguaba sus datos personales. Curiosamente, el segundo apellido de Bell era House, como el doctor de la serie de televisión, que diagnostica las enfermedades como si resolviera un misterio. Sus guionistas admiten que el arrogante y huraño House es heredero directo de Holmes. Si este se inyectaba cocaína, el médico es adicto a la Vicodina; si Sherlock tiene a su Watson, él cuenta con su amigo el oncólogo Wilson. Para que no haya dudas del homenaje, House vivió en el número 221B de una calle desconocida. Es una muestra más de la huella que ha dejado el detective.

Más que sus aventuras y la brillante resolución de los casos, la clave del éxito de este personaje es su propia personalidad, que es el mayor misterio. Desde hace más de un siglo sus seguidores, los numerosos clubes de estudios holmesianos, escritores y cineastas se han empeñado en desvelarlo interpretando cada línea, inventado, urgando en los recovecos de su compleja mente. Pero el enigma continúa, y seguirá sin resolverse. Como escribió uno de sus más conspicuos admiradores, «pensar de tarde en tarde en Sherlock Holmes es una de las buenas costumbres que nos quedan. La muerte y la siesta son otras». Lo firmaba Borges.

Akal ha culminado la excelente edición que reúne todas sus aventuras con datos históricos, anotaciones e ilustraciones de la época

Más que sus aventuras y la brillante resolución de los casos, la clave de su éxito es su personalidad, que es el mayor misterio

El huraño y arrogante doctor House de la serie de televisión es un heredero directo, diagnostica enfermedades como Holmes resolvía casos

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