veni, vidi, vici

La Voz

SANTIAGO

Los fundadores de Cambalache fueron pioneros en el desarrollo de un negocio que en los años ochenta era novedoso: ofertar solo pastas y pizzas; eso sí, todo de elaboración artesanal. Y otra novedad: ofrecían los platos que la emigración italiana en Argentina creó a principios del siglo XX al fusionar la cultura gastronómica transalpina con la del país austral. Desde que Reigosa y Cives abrieron el local iniciático han transcurrido 28 años. El primero de sus cambalache (www.pizzeriascambalache.es) abrió las puertas en el corazón de A Coruña, en María Pita. La acogida fue «extraordinaria», reconocen al rememorar aquellos tiempos.

Tras el primer éxito y la consolidación, llegó la expansión, así lo demuestran los trece restaurantes ya existentes en Galicia.

Ahora, plenamente consolidada la empresa, el objetivo prioritario para este año es expansionar su fórmula allende Pedrafita, para lo que ya han establecido contactos con nuevos inversores interesados en el proyecto y, de cumplirse las previsiones, los primeros cambalaches en régimen de franquicia abrirían en en Madrid, Valladolid, Salamanca y Oviedo.

En principio, la apuesta es estrenarse en Madrid porque al estar en el centro «se podría utilizar como modelo para que aprendan los siguientes». Aparte de que con las franquicias evitan la imposible tarea de controlar tantos locales, Cives añade que «el franquiciado de Madrid conoce Madrid mejor que yo y, además, es su negocio y lo cuidará mejor que yo desde A Coruña».