La esposa del tigre es la recreación de un universo, justificador, explicativo. Ambientada en la Yugoslavia de la posguerra, es la primera novela de la joven -nacida en 1985- Téa Obreht. Natalia, una joven médico, llega al orfanato de un pequeño pueblo balcánico en misión humanitaria. Mientras va de camino hacia su destino en compañía de su amiga Zora, la joven recibe, a través de una llamada telefónica, la noticia de la muerte de su abuelo en un lugar lejano. ¿La había ido a buscar a ella o viajaba al encuentro de la muerte? La esposa del tigre es una mezcla de dos tiempos: primero el actual, ese de las vacunaciones de Natalia, en un lugar donde afloran las supersticiones y las creencias; y después uno pasado y tampoco lineal, el de las historias que le había ido contando el abuelo y que la joven recuerda para poder llegar a conocer lo que este nunca le había dicho.
Toda la novela está llena de fronteras entre la realidad y la fábula, plagada de diferentes niveles, de profundidades y de saltos. Destaca el simbolismo de los personajes, como un hombre inmortal que vuelve siempre a pedir agua o un tigre que se escapa del zoo en medio de la guerra, sin destino. Por momentos, tiene la inspiración del mejor Boris Vian, mezclado con diálogos que saltan directamente del corazón: «Debes entender que este es uno de esos momentos. ¿Qué momentos? Uno de los que hay que guardarse para uno», le dijo su abuelo un día. Esos son los que Natalia quiere reconstruir para entender la vida. La vida de los otros, y la suya propia. La esposa del tigre arrasa en Inglaterra, Estados Unidos y Francia, y ha sido galardonada con el premio Orange 2011 para escritoras en habla inglesa.