La opción de crear un banco malo que aglutinase los activos tóxicos de las entidades financieras, procedentes en su mayoría del ladrillo, ha vuelto a acaparar la atención esta semana. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, había considerado esta posibilidad en la campaña electoral, si bien sus conversaciones con los grandes banqueros le hicieron declinar la idea.
gobierno. La propuesta de que un banco malo gestionase los activos tóxicos del sistema financiero español parece descartada, al menos de momento, por el presidente del Gobierno. Mariano Rajoy prefiere, según sus últimas declaraciones, acometer un proceso de reestructuración de las entidades desde los principios de saneamiento, transparencia y fusiones que agrupar en una entidad los activos problemáticos. La medida podría emprenderse a mediados del mes próximo.
banqueros y empresarios. El sector financiero español se ha divido en su posición en torno a la creación de este tipo de entidad. Mientras los grandes, como Botín, rechazan de plano este mecanismo, otros como Ángel Ron (Banco Popular) o Rodrigo Rato (Bankia), consideraban esta posibilidad, si bien debe concebirse como un mecanismo de ayuda sometido a condiciones estrictas, como una herramienta que facilite la venta de las entidades no viables. También los empresarios entienden que un banco malo contribuiría a que fluyese el crédito.