«É unha satisfacción axudar»

La Voz

SANTIAGO

04 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Marisa Gándaras es una abuela que casi no lo parece. Tiene 62 años muy bien llevados, no es un cumplido y, como tantos otros abuelos, espera bajo la lluvia del viernes, a las puertas del colegio público más grande de Santiago, a que salga su nieta.

Su misión de transportista es diaria, de lunes a viernes. Explica Marisa que su hija, la madre de la niña, trabaja como profesora, así que toca organizarse. «Ela non sae ata as dúas -cuenta- e como non quixemos deixar á nena a comer no colexio este curso, veño eu». La niña es Daniela, que tiene unos preciosos ojos azules y mucha vergüenza para salir en la foto; el día 10 de diciembre cumplirá tres años.

Marisa la adora, pero el trajín tiene también sus complicaciones, en este caso derivadas de una lesión de la abuela: «Para min é unha satisfacción, pero hai momentos que non tanto. Agora teño que operarme dun xeonllo e ando un pouco fastidiada, pero si que é unha satisfacción poder axudar».

Daniela es nieta única, pero no por eso su abuela le consiente todo, ni mucho menos. «De feito -dice Marisa sonriendo- se pode estar cos pais non está comigo, non son unha avoa de dicir a todo que si».

Desde su casa en la calle Santiago de Chile suele venir andando hasta el Pío XII, aunque lo de la rodilla obliga a echar mano del coche. Lo peor de todo: el acceso del colegio.

Marisa Gándaras Naveira, 62 años.

Daniela cumplirá tres años el próximo día 10. Su madre trabaja en Valga, así que Marisa se encarga del transporte al colegio. Salen de casa a las 8.05.

marisa gándaras al cole de lunes a viernes