El 80 % de los sancionados han recurrido para solicitar su anulación o la pena mínima, y en el caso de que la sanción se mantenga, que la pena pueda ser sustitutoria. La actividad compensatoria hay que consensuarla, dentro de las posibilidades que ofrezca el Concello.
Paula Prado insiste en que las sanciones tienen un fin pedagógico frente al consumo, no recaudatorio, porque la organización de las actividades sustitutorias también tienen un coste para la Administración. «Ao Concello isto vaille custar, pero valórase como un labor de prevención». Las labores compensatorias podrían comenzar en enero. La edila insiste en que estas son medidas que llevan su tiempo, porque cambiar hábitos también lo requiere, y sostiene que «ata agora había moita permisividade».