«Lo que te da tener una cara normal es que vales un poco para todo»

SANTIAGO

Se ha convertido en la actriz televisiva de moda, gracias a la serie «Los misterios de Laura», pero la coruñesa María Pujalte, que cuenta con más de veinte años de éxitos también en teatro y cine, se confiesa una mujer reservada a la que le gusta recogerse en la intimidad para ser solo María.

30 oct 2011 . Actualizado a las 12:48 h.

María Pujalte (22-12-1966) se muestra muy emocionada en su ciudad, A Coruña, por un motivo solidario: la presentación de las pulseras que servirán para ayudar a la Fundación Meniños con la que ella colabora desde el 2005, y que revelan una parte nada conocida de una de las actrices más mediáticas. «Aunque no te lo creas -confiesa- esto me emociona mucho, de hecho me he puesto muy nerviosa cuando he empezado a hablar. Yo sé lo que me mueve a mí, y si puedo aportar mi granito de arena, pues perfecto, en realidad es muy poco lo que hago, aporto mi imagen ahora muy popular gracias a Laura, mi personaje, que es muy cercano, y tiene ese perfil humano, cariñosa, es madre...».

-Usted también es así, cercana, pero no ha tenido hijos.

-No, no. Por eso, esta es mi manera de ayudar a la infancia. A mí me parece importantísimo asegurarles a los niños la posibilidad de crecer en familia. Yo, y creo que todos, soy lo que soy gracias a mi familia. Haber podido crecer en un ambiente sano, en un círculo de afecto y seguridad, como es mi caso, me ha dado las armas para enfrentarme después a la vida.

-¿Y no ha echado de menos esa parte maternal?

-No, no la echo de menos. Soy bastante solitaria y a mí me gusta vivir así.

-Pero sus personajes son siempre muy entrañables y reflejan esa forma de ser suya, ¿no?

-Sí y no. Me gusta ser cercana, pero soy muy tímida, soy de pequeños grupos, no soy muy expansiva. Bueno, es que esto de ser actriz es un misterio, les pasa a muchos compañeros, que detrás de nuestros personajes somos capaces de relajarnos, de hacer cualquier cosa, pero cuando me tengo que explicar desde mí, como he hecho ahora con Meniños, me pongo muy nerviosa, porque hablo desde un sitio muy íntimo, de mis sentimientos.

-Sigue muy vinculada a los suyos.

-Sí, claro. En A Coruña tengo a mi madre y a mis hermanos, es mi ciudad. Yo primero me fui a Santiago 10 años y ahora ya llevo 16 viviendo en Madrid. Allí me fui por trabajo, porque lo mío es absolutamente vocacional, pero he sufrido la adaptación normal a una gran ciudad, el ruido, los desplazamientos, la dureza del día a día. Pero a mí me encanta Madrid.

-¿Volverá a vivir en A Coruña?

-No lo sé. Me he ido adonde me ha llevado al trabajo, que es muy vocacional, y en Madrid me siento muy bien.

-¿Cuándo fue la última vez que se emocionó al regresar a su ciudad?

-Pues en este viaje, cada vez que vengo y me asomo al mar.

-¿Un recuerdo de aquí?

-Pues con mis amigas, intentando entrar en la cafetería del instituto femenino [Eusebio da Guarda] y no poder cruzar por el viento que hacía. Nos poníamos así, con los brazos abiertos, y no podíamos cruzar en Riazor.

-¿Cómo lleva los volantazos de la profesión, aunque su éxito ha sido constante?

-Tengo la gran suerte de haber estado trabajando siempre. Yo sé que en algún momento eso no será así, porque hablando con compañeros mayores me lo dicen. Pero yo empecé a los 18 y hasta ahora he estado siempre trabajando, aunque lo de la tele es una locura. Al principio, cuando fue el bum, con Periodistas, luego Siete vidas, tuve que adaptarme a esa explosión.

-¿Cómo reacciona ante la fama?

-Cuando te pasa por primera vez es muy impresionante, si tienes un carácter muy expansivo y te gusta que te reconozcan y hablar con todo el mundo, pues es un subidón. Pero yo separo mucho el trabajo de mi vida personal, pero mucho, mucho. Yo cuando trabajo me entrego, y cuando me recojo, me recojo.

-Pasa por períodos.

-Me gusta disfrutar de mi intimidad. Yo no necesito entrar en cualquier sitio y que me miren. Y cuando dejo de trabajar, soy María y me olvido por completo de mi personaje. Te tienes que adaptar, pero la mayor parte de la gente te dice cosas tan bonitas, lo que les gusta la serie, que le encanta el personaje o cosas como: «¡No sabes lo que me has acompañado cuando estaba en el hospital con mi hermana!». Esa parte es muy gratificante.

-Pero usted ahora está de moda.

-No, tampoco, bueno, también están los de Águila Roja! [Risas]

-Tiene ese punto de actriz riquiña, como diríamos aquí.

-No lo sé, eso lo tiene que decir la gente. Pero el físico es muy importante sobre todo en la tele, es un medio muy doméstico, muy cercano. Tú en un teatro tienes un distanciamento, te puedes disfrazar más, maquillándote, en la tele hay que hacerlo con mucho cuidado, te ven muy a ti. Por eso con Laura estoy muy contenta, porque es un personaje muy ficción, muy natural para que a la gente le llegue, por eso el físico cuenta mucho. No creo que me llamen para hacer de femme fatale, no doy el perfil [risas].

-Pero, como dice, el físico la ha condicionado, también para afrontar su profesión desde otro punto de vista. ¿Ha hecho muchos «castings»?

-Yo he tenido la suerte de hacer muy pocas pruebas, ni en cine ni en teatro, no tengo la sensación de haber hecho un peregrinaje de castings, y es una suerte, porque uno se pone tan nervioso que siempre da la mitad. Lo que te da una cara normal y tener un físico normal es que vales un poco para todo. Yo soy una actriz de oficio. Mi carrera es un maratón, una carrera de fondo. Por eso cuando llega un momento bueno, pues hay que aprovecharlo. Entregarte, poner tu energía, y disfrutarlo, es decir, estar feliz. Este es un buen momento, pues lo vamos a aprovechar.

-¿Le gusta la televisión?

-Sí, sí, me gusta muchísimo.

-No es prejuiciosa, de esos actores que dicen «yo solo hago teatro»...

-No, no. A mí me gusta todo lo bueno, pero poniéndonos en el peor de los casos, preferiría hacer una serie con la que no estoy muy conforme que una obra que no me guste, porque el teatro lo tienes que defender cada día y subirte a un escenario haciendo una cosa mala no te imaginas lo horrible que es.