El dueño, Carlos Chorén, asegura que se trata del mismo delincuente que les asaltó el pasado jueves
29 ago 2011 . Actualizado a las 10:47 h.Encapuchado, 1,75 metros de estatura, con acento extranjero y con una pistola real o de juguete. Esa es la descripción del delincuente que en la madrugada del pasado jueves asaltó el establecimiento Open Algalia, en la Algalia de Arriba, y se llevó 450 euros. Volvió a aparecer durante la noche del sábado, al filo de la una, para cometer la misma fechoría y dejar boquiabiertos a los dueños del local.
En el mostrador estaba de nuevo Julio Chorén, hermano del propietario. Según su relato de los hechos, el delincuente incluso actuó de forma burlona. Al haber leído en los medios la noticia del primer asalto, y del importe robado, el ladrón, apuntando con el arma, desafió al dependiente: «Como el otro día solo me llevé 450 euros ahora tengo que coger un poco más». El segundo botín obtenido de la caja, en cambio, fue menos sustancioso: 150 euros. «No sé si la pistola es de verdad o de mentira, pero poco puedes hacer, más que darle el dinero y aguantar», relataba ayer Julio Chorén, con el miedo todavía en el cuerpo.
Su hermano Carlos, dueño del negocio, se mostraba indignado con la escasa vigilancia policial y criticaba con dureza la inseguridad ciudadana. «Aquí ya no hablamos de pequeños hurtos sino de atracos a mano armada: deberían tomarse esto en serio porque la vigilancia policial solo existe cuando viene el Papa», criticaba visiblemente molesto.
Los dueños de Open Algalia sospechan que el delincuente no actúa solo y que perpetra los atracos en colaboración con otros sujetos que vigilan la afluencia al establecimiento y les alertan sobre la posible presencia policial. «Si no se toman medidas, este sujeto volverá a cachondearse de todos nosotros y se llevará, tan tranquilo, el dinero que tantas horas de trabajo nos cuesta ganar», denunciaba un contrariado Carlos Chorén.
Preguntado sobre el incidente, el Gobierno local aseguró que, a raíz de los hechos, se intensificará la vigilancia en la zona para evitar que se repitan robos de esta índole por la gran alama que generan entre vecinos y comerciantes.