Examen para el compostelanismo

M.G. Reigosa

SANTIAGO

La primera jornada puede ser indicativa, pero no definitiva, a la hora de medir los apoyos que concita el nuevo proyecto del Compos. El próximo fin de semana, con el estreno en casa ante el Dubra, será ya una cita más fiable, aunque quizás haya que esperar hasta finales de mes para ver hasta que punto pervive y/o revive la afición de los colores azul y blanco.

Antonio Quinteiro es, al menos hasta la fecha, lo más parecido a un mecenas que uno puede encontrarse en el mundo del deporte. La recuperación del nombre SD Compostela se debe a su empeño y al dinero que ha puesto para hacer frente a un rosario de deudas.

Él, y quienes han aceptado acompañarlo en esta andadura, han puesto las bases de un equipo competitivo. Eso no garantiza resultados, pero el plantel parte por derecho propio en el pelotón de los favoritos al ascenso. No se han olvidado de la cantera. Le han abierto las puertas de par en par al fútbol femenino. Y han apostado por una política de precios económicos para los carnés.

No hay disculpa. Porque no vale siquiera el argumento de Caneda, que se ha convertido en un aficionado más. Al anterior presidente se le podrán achacar muchos deméritos, y también muchos méritos. Pero ni para bien ni para mal tiene nada que ver en la nueva singladura.

En un mes se sabrá de una manera más fiable si merece la pena porfiar en el esfuerzo.