1En pleno agosto y con media ciudad de vacaciones y otra media ocupada por los turistas, el Mercado de Abastos no para ni un momento sus motores. Y es que por algo este lugar es el segundo más visitado tras la catedral. Sin embargo, más allá de ser un foco de turistas, este mercado ha conseguido lo que muy pocos: mantener su esencia, protegiendo los productos propios e innovando al mismo tiempo. Desde A Casa da Quenlla lo saben muy bien. Este puesto de productos ecológicos lleva en Abastos nueve años trayendo productos frescos de su huerto de Vila de Cruces. «La acogida es buena», dice su propietaria: «A nosa clientela é xente concienciada, sobre todo estudantes e xente da ensinanza».
Equisol Cooperativa
En el mismo pabellón, el famoso número siete, se encuentra la recién estrenada tienda de comercio justo Equisol. Aquí se pueden encontrar productos de todas las partes del mudo. Brasil, Argentina, Cuba, Kenia, Honduras... Siempre con la seguridad de haber sido producido en unas condiciones de trabajo dignas.
Las flores de la plaza
3En una esquina de la plaza se encuentra uno de los puestos más antiguos: Flores Esther. La experiencia le da a su dueña una posición más crítica: «Es necesario un aparcamiento para que la gente no se valla a los centros comerciales».