Doble boda de las hijas de Adolfo Domínguez

Por Pablo Portabales

SANTIAGO

19 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

En Ourense y A Estrada

Esto se anima. La última semana de la primavera nos trajo la primera noticia social veraniega, la visita de Pau Gasol a Vigo. Es imposible que un hombre tan largo como el puente de Rande pase inadvertido. Se tomó unos percebes casi de su tamaño en Casa Moncho, además de centolla y lubina de verdad. De las que aún coletean cuando llegan al plato. Su novia, Silvia López, de Quiroga, optó por los carabineros. Todo regado con albariño Cepas Vellas do Ferreiro. Pero no quiero empezar ya con temas gastronómicos, que al final tendré espacio para ello. Lo que les quiero contar es que Adolfo Domínguez va a casar este verano a dos de sus tres hijas. La primera boda está a la vuelta de la esquina, será el próximo fin de semana en Ourense. Quién sabe si algún día el propio Pau Gasol dirá el «sí, quiero» por tierras ourensanas. El enlace de Adriana Domínguez, de 34 años, tendrá lugar en el ayuntamiento y la celebración posterior en la preciosa casa familiar en la que el padre de la novia vive todo el año, en la zona de la Derrasa, en el ayuntamiento de Pereiro de Aguiar. Es decir, se casará por lo civil, al igual que se su hermana Tiziana, que contraerá matrimonio en otro concello distinto. Ahora les cuento. Adriana, la hija mayor y adjunta a la dirección de la empresa, se casa con José María García-Agulló y Willis Fleming. Apellidos con guion y anglosajones para el consejero delegado de la asesoría Panbuk Europe. Su blanco vestido de novia lo diseñaron, como parece lógico, entre ella y su padre. «Nos conocemos muy bien y sabíamos lo que queríamos conseguir», asegura Adriana, a la que conocí hace casi 10 años cuando hacía sus pinitos como actriz en películas como El regalo de Silvia o Noviembre, de Achero Mañas. Recuerdo que mientras tomábamos un café le comenté que se parecía algo a Ingrid Bergman y se quedó muy sorprendida.

¿Vendrá Obama a Galicia?

Pero si esta primera boda Domínguez viene cargada de glamur la segunda no se queda atrás porque hasta tiene ramificaciones en la Casa Blanca. Y es que resulta que Tiziana, de 25 años y directora artística de la firma, la pequeña del matrimonio de Adolfo y Elena, se casa con Juan Verde. Este joven canario es vicesecretario de Comercio del Gobierno de Barack Obama e incluso fue asesor del presidente de Estados Unidos en la campaña de las elecciones presidenciales. La pregunta parece clara: ¿vendrá Obama a la boda? Lo normal es que no, pero quién sabe. Lo que es seguro es que el enlace, previsto para el 30 de julio, será en el Ayuntamiento de A Estrada y la fiesta en el pazo de Oca, propiedad de la familia Medinaceli, el mismo en el que Pedro Almodóvar rodó algunas escenas de la película La piel que habito que se estrena en otoño, cuando ya estarán casadas las dos hijas de Adolfo Domínguez. ¿Se atreverán con un vestido de novia de arrugas bellas, como aquellas que popularizó su padre?

Larpeiradas portuguesas

No creo que la luna de miel de las Domínguez sea en el Algarve, aunque en el sur de Portugal se está muy bien, como saben los miles de gallegos que escogen sus 200 kilómetros de costa y 130 playas como destino. Conscientes de ello, sus responsables de turismo organizaron una comida en el restaurante Siete Torres de Vigo. Con Gasol, ocho torres. El cocinero Henrique Leandro preparó un bacalao, cataplana y lomo de cerdo aromatizado. Todo regado con vinos de la Quinta do Barranco Longo. Muy cerca de este restaurante, en uno de mis rincones favoritos de Galicia, la playa de Arealonga, me encontré hace unas semanas con Benigno Campos, vecino de la zona. Esta semana estuve de nuevo con él en la librería Nós de A Coruña. Presentó las Novas receitas da cociña de Larpeiros, del que lleva vendidos 16.000 ejemplares. Con el primero alcanzó los 55.000. Conjuntamente se presentaron los vinos del Ribeiro de la Adega Pazo Casanova. Una delicia estar en una librería con una copa en la mano. Difícil lo va a tener Adolfo Domínguez para decidir por cuál vino de su tierra se decanta para servir en la boda de sus hijas. ¿Le gustará el vino blanco a Obama?