«Tengo cicatrices en mi cuerpo de 3.000 conciertos»

SANTIAGO

Ejerce de abuelo incansable durante el curso escolar y continúa sumando en su carné actuaciones musicales, sin descuidar el terraceo y los paseos

13 may 2011 . Actualizado a las 10:55 h.

Nonito Pereira (A Coruña, 1943) dedica sus fines de semana, esos en los que libra de sus nietos -«trabajo en el transporte escolar», dice con retranca-, a planificar su vida en función de los conciertos. Si la agenda musical está libre escapa al valle de Monterrei, asegura que es uno de los «afortunados» con aldea y se va a lo que denomina la Toscana gallega, Verín. «Tranquilo, sin música ni nada, allí descubrí, por la noche, viendo los carballos, que el silencio tiene sonidos», explica un hombre para el que el apelativo polifacético se queda corto y que al pedirle una profesión la resume en comentarista musical. «Crítico no me gusta, yo soy más de comentar», explica.

Amante de la gastronomía, asegura que los fines de semana sale en Verín en busca de un buen cabrito, caza, empanada o lo que «haya del tiempo siempre regado con vino de Monterrei y un licor café».

En A Coruña se declara asiduo de su zona, Alfredo Vicenti, y fiel a las terrazas. «Estuve tanto tiempo en la playa que ya me molesta, me aburre», dice con un tono irónico. En invierno («cuando los conciertos me lo permiten»), es muy casero, y se reconoce «cansado de la noche». «Ahora trasnocho lo justo», pero matiza que no perdona el momento aperitivo y que agradece el resurgir de la calle de la Estrella como zona de vinos.

Incansable, en estos momentos trabaja en reeditar un libro que publicó en los setenta sobre la historia del blues al rock and roll, que compagina con atender «la correspondencia: el Tuenti, el Facebook, el Twitter», explica, totalmente puesto en las redes sociales. No descuida nada y recorre diariamente 6 kilómetros del paseo marítimo coruñés y si puede aprovecha también la sauna y el yacusi «para relajar el músculo». «Yo tengo cicatrices en mi cuerpo de más de 3.000 conciertos desde los sesenta», asevera, y apostilla que lo que no ha logrado es finalizar la catalogación de sus 60.000 discos. Desistió en la A. «Pensé que la base de datos se hacía sola», dice con abierta sonrisa.

QUÉ HACE

Aunque los conciertos le asientan algunos fines de semana en A Coruña asegura que se relaja conduciendo, dos horas y media hasta Monterrei, de donde era su padre y donde tiene una casa en la que desconecta.

DÓNDE COMER

Cerca de su vivienda, opta por Restaurante Ricardo, aunque también recomienda el «clásico» El Coral y Casa Saqués.

DÓNDE DORMIR

Dice que es de dormir «en casa», pero propone el Hotel Finisterre, por las vistas y por los servicios. Es el único cinco estrellas de A Coruña.