La generación «á rasca»

Por Jesús Flores

SANTIAGO

Son el equivalente portugués de la que aquí conocemos como generación nini. Nuestros colegas lusos siempre han tenido dotes especiales para bautizar con nombres simpáticos las cosas y, esta vez, aunque «la cosa» sea haber solicitado el rescate europeo, no ha sido la excepción.. Por generación á rasca, ya se imaginarán, están apuntando a los miles de jóvenes que, también sucede allí, ni estudian ni trabajan, a quienes han conseguido un empleo pero cobran un máximo de quinientos euros al mes y tienen que dar las gracias, a los 68.000 universitarios en paro... ¿Les suena?

Un grupo musical, Deolinda, está aglutinando en Portugal la frustración colectiva a través de una canción, Que parva que eu sou, cuya letra se está convirtiendo en el himno de las manifestaciones callejeras que en las últimas semanas se han multiplicado por el país, promovidas a través de Facebook por los activistas de á rasca para presionar al Gobierno ante la dureza de unos recortes económicos que, según ellos, solo benefician a los mercados. En Portugal, la canción protesta ya no es cosa de tipos barbudos con chaqueta de pana que reivindican libertades políticas clavel en mano. Allí -en España parece que estamos más ocupados en agregarnos a la página de Facebook de Messi- la gente más joven ya se ha levantando para exigir su oportunidad, a pesar del texto cínico del tema de Deolinda:

«Soy de una generación sin remuneración -así comienza la canción- y no me incomoda esta condición? Qué tonta soy. Porque esto está mal y va a continuar, es una suerte poder hacer prácticas. Qué tonta soy. Y puesta a pensar, qué mundo tan tonto, donde para ser esclavo es preciso estudiar. Soy de la generación ?en casa de papá y mamá?. Si ya tengo todo, para qué querer más. Qué tonta soy. Hijos, marido, estoy siempre aplazando y todavía me falta pagar el coche. Qué tonta soy. Soy de la generación ´para qué voy a quejarme´. Hay alguien que está bastante peor que yo en la tele. Qué tonta soy. ¡Soy de la generación ya no puedo más, esta situación dura demasiado y no soy tonta!».

Están á rasca, pero , por lo que se puede ver, no se les ha quedado helado el cerebro.