El clon de Santi Millán
Pablo Ricoy Vázquez no se gastó un euro en su disfraz, pero fue el gran triunfador del entroido 2011. Este coruñés que trabaja en Ferrol como jefe de recambios de Renault acudió el pasado domingo al palco del estadio de Pasarón de Pontevedra invitado por su amigo Mauricio Rodríguez Boullosa, actual presidente del histórico club. No es la primera vez que a Pablo le sucede lo que le sucedió debido a su increíble y buscado parecido con el actor y presentador Santi Millán. «Me fijé en que los fotógrafos enfocaban sus cámaras hacia mí en plan paparazi, pero nadie me preguntó si yo era Santi Millán o no. Si lo hubiesen hecho les diría la verdad», me comenta. Acaparó la atención de la prensa y de muchos aficionados, que se acercaron a saludar a tan popular espectador. Al día siguiente, algún medio local se hacía eco de la supuesta noticia, la de un rostro conocido de la tele apoyando a un equipo que pelea por escapar de los puestos de abajo de la clasificación en Segunda B. «Cuando finalmente se enteraron de que no era Millán hubo quien me llamó impostor. Es muy fuerte. No lo entiendo», apunta sorprendido, aunque ya está acostumbrado a los malentendidos. «Cada vez que voy a un sitio pasa lo mismo. Santi Millán es consciente de esto y ya lo hablé con él que, por cierto, ahora tiene el pelo más corto que yo», explica el doble gallego, que parece más original que el auténtico. Lo de parecerse a un personaje famoso Ricoy se lo toma como un hobby al que incluso le puede sacar algún rendimiento económico acudiendo como invitado a fiestas o inauguraciones. «Ahora también lo estoy enfocando a la publicidad», confiesa. Lo dicho, es difícil encontrar un disfraz más logrado que el de Ricoy, o Millán.
De enchenta en enchenta
Hasta el año 2038, que quién sabe si estaremos en este mundo, no volveremos a tener un carnaval tan tardío en el calendario. O sea, que hasta dentro de 27 años no me volverá a pasar lo que me sucedió esta semana , que dos días después del martes de entroido, y con el sabor del lacón todavía en el paladar, acudí invitado a la presentación de unas jornadas dedicadas a la lamprea. La naturaleza sigue su curso al margen de almanaque y si llega la época de este manjar... Promovidas por el Club Gastronómico Rías Altas, las jornadas de la lamprea ofrecen distintas preparaciones y se recomiendan para acompañar los vinos Dinastía Vivanco, Algueira y Abadía Retuerta. «Ya bajó un poco el precio ahora está a unos 30 euros el kilo y la ración se está cobrando a 25 euros. Hay que tener en cuenta que muchas partes no se aprovechan», me explica Atilano Sousa, propietario del restaurante A la Brasa, donde se celebró la presentación. Esa misma noche cinco clientes dieron buena cuenta de un kilito de angulas que encargaron al restaurador. «Compré de las buenas; 550 euros más IVA me salió el kilo», apunta. Tengo muchos amigos que ya tienen reservada su mesa en Arbo, el epicentro de la lamprea.
De Burdeos al Ribeiro
De vinos sabe mucho Servando Ferrón, propietario del restaurante A Parrilla de Pontevedra. Este hostelero lideró un grupo integrado por varios de sus clientes habituales que ganaron el concurso Cata entre Amigos promovido por la firma Viña Costeira. Acaban de regresar de disfrutar de su premio, un viaje de ensueño para los aficionados al vino, recorrer las denominaciones de origen Burdeos y Rioja para terminar en O Ribeiro. «Tuvimos la oportunidad de visitar bodegas en exclusiva, que no están abiertas al público, como Chateau Margaux», apunta Servando. Seguro que de tanto catar vinos alguno de ellos acabó viendo doble, que no es lo mismo que ver un doble de Santi Millán.