El Obra descarriló en Tenerife

F. GARCÍA LA LAGUNA / ÁREA 11

SANTIAGO

Llegó a dominar al conjunto insular con doce puntos de ventaja pero se espesó poco antes del descanso y no consiguió recuperarse

21 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El Obradoiro sufrió su cuarta derrota de la temporada en un partido en el que los gallegos se mostraron superiores en el primer tiempo pero vieron como su oponente acababa crecido. Los santiagueses ganaban de dos puntos, 43-45, en el minuto veinticuatro, pero a partir de ahí entraron en barrena.

Sufrió en los compases inciales el Obradoiro la actividad interior de Chagoyen. El pívot del cuadro isleño se mostró bastante incisivo tanto en el rebote ofensivo como a la hora de postear, y en estas segundas opciones los locales lograron despegarse con una mínima renta, 9-4 en el minuto tres.

Hopkins, anulado

Alejandro Martínez, técnico aurinegro, no quiso que se repitiera el episodio de la primera vuelta, cuando Hopkins hizo diez de diez en tiros de dos, y puso una férrea defensa sobre el ala pívot noerteamericano. De esta forma solo Bulfoni conseguía aportar en las filas de Moncho Fernández. El escolta argentino materializó los siete primeros puntos de los suyos para equilibrar un poco la contienda, 9-7.

Con Hopkins en el banco y Bulfoni atado en corto por Jaime Heras fue Oriol Junyent el que tomó la iniciativa, junto con su particular duelo con Guillén. Ambos parecieron entrar en un pique personal, aunque con el paso de los minutos fue el pívot santiagués el que desiquilibraría la balanza al anotar ocho puntos consecutivos y poner en franquicia a los visitantes por primera vez en el partido, 16-17 en el minuto diez de juego.

La tendencia de los instantes inciales se mantuvo en los primeros compases del segundo cuarto, en los que el Blu:sens Monbus Obradoiro empezó a sacar partido de su mayor profundidad de banquillo. Un triple de Sánchez y dos acciones interiores de Kendall permitieron abrir un poco la brecha al cuadro gallego, 18-24, que además se mostraba en esos momentos mucho más sólido en defensa que al inicio del choque.

Los visitantes casi no permitieron más rebotes ofensivos, sólo Koshwall hizo algo de daño, y eso les permitió correr o, al menos, atacar con bastante facilidad a su rival. Un triple de Feliú puso la mayor renta para los de Moncho Fernández, 18-31, en el minuto catorce. Momento en el que el partido tenía la pinta de romperse, más aún cuando el cuadro local se mostraba extraordinariamente espeso en ataque.

Sin embargo el Isla Tenerife no dobló la rodilla y gracias a varias acciones de raza y aprovechando también los errores en los tiros libres de su oponente, cuatro de ocho posibles al descanso, redujo las diferencias hasta el 30-35 con el que se llegó al tiempo intermedio.

A la vuelta de los vestuarios, y como si fuera una continuación del segundo cuarto, el equipo local se mostró mucho más sólido en defensa. Los isleños tuvieron de cara también el acierto desde el perímetro y con dos triples de Nacho Yañez y uno de Richotti tomaron el mando en el marcador, 46-45, haciendo estériles cinco puntos consecutivos de Oriol Junyent.

Moncho Fernández se mostraba insatisfecho con la defensa de sus exteriores, especialmente con Washington, al que sentó y no sacó más en todo el choque. El remedio resultó aún peor pues la entrada en cancha de Feliú se tradujo en personal en ataque del catalán, un nuevo triple de Yañez y unos posteriores pasos de Feliú.

El Isla Tenerife Canarias comenzó a correr para terminar de certificar un parcial de 11-0 y establecer en el marcador un 54-45 en el minuto veinte y nueve. Sólo un triple de Feliu y dos tiros libres de Kendall impideron que la sangría fuera aún mayor.

En el último acto el Obra llegó a colocarse a seis puntos, 62-56, en el minuto 35. Pero dos tiros libres de Guillén y un triple de Sabat dispararon la diferencia local a la decena, 69-59. Un triple de Rodríguez, un tiro libre fallado por Bulfoni y una canasta sencilla errada por Junyent bajo el aro terminaron de sentenciar las opciones de unos jugadores visitantes ya por entonces desquiciados como demostró el propio Oriol al recibir una técnica por protestar.