¿Quién le ladrará ahora al cartero?

Nacho Mirás SANTIAGO/LA VOZ.

SANTIAGO

Correos dota a sus repartidores compostelanos de sus primeros coches, motos y bicis eléctricos, más ecológicos y silenciosos que los vehículos convencionales

15 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

«Ata agora, cando chegabamos a un sitio coa moto, ladraban os cans -dice un cartero-; agora chegamos por sorpresa». Tan silenciosos son los nuevos vehículos de reparto que ayer presentó Correos que, efectivamente, más de un can se asustará al no percatarse de que se le viene encima el repartidor. Es el ocaso de la Vespa amarilla, el inicio del fin de una época.

Correos presentó ayer en su sede de Santiago algunos de los vehículos que acaba de incorporar a su flota, cuatro motocicletas y dos bicis eléctricas que pretenden reducir el impacto medioambiental de las herramientas móviles que usan los carteros.

En toda España, la revolución silenciosa de los hombres y mujeres de amarillo se constata ya a través de quince coches, ochenta bicis y cien motos. Y también se han puesto en marcha proyectos piloto que tienen como objetivo comprobar las ventajas y las utilidades de este tipo de vehículos que no contaminan ni hacen ruido. De hecho, tan poco suenan que en la presentación de ayer incluso se bromeaba con la idea de que el cartero eléctrico simule con la boca el característico ruido de la Vespa de toda la vida para no atropellar a nadie. «Sempre temos o claxon», apuntaba uno de los repartidores.

Santiago será una de las ciudades en las que se llevará a cabo una experiencia con los coches eléctricos, que no deja de ser una prueba piloto. Si la dirección de la compañía y los propios usuarios constatan que los vehículos satisfacen las necesidades técnicas y funcionales que exige el reparto postal, la revolución silenciosa se extenderá a otros cientos de localidades.

Explican desde Correos que las bicicletas «aportan gran movilidad, un menor coste de utilización y mantenimiento, así como ventajas medioambientales al no utilizar combustible ni generar ruido». Un cartero dispone en su bici eléctrica de una autonomía de cuarenta kilómetros gracias a una batería de litio que lleva bajo el sillín y que se puede cargar en una toma de corriente convencional.

Al velocípedo se le han colocado dos alforjas y una cesta frontal, un sistema de pedaleo asistido y seis velocidades. Para llanear, a pedal; para subir, con ayuda de la batería; y para bajar... ya se sabe que para bajar todos los santos ayudan.

Las motos eléctricas, convenientemente rotuladas y pintadas de amarillo corporativo, se reservan para reparto urgente de correspondencia y paquetería. Los promotores de su implantación creen que se trata de un vehículo especialmente adecuado para cascos históricos protegidos y centros urbanos peatonalizados, caso de Santiago de Compostela.

Completamente silenciosas, las motos pueden alcanzar una velocidad punta de ochenta kilómetros por hora -evidentemente, fuera del casco urbano peatonal- y ofrecen una autonomía de unos setenta kilómetros. El tiempo total de carga de una batería, señalan desde Correos, oscila entre las cuatro y las seis horas, de modo que con una buena planificación se les puede sacar buen rendimiento.

La compra de estos vehículos se enmarca dentro del Plan de Excelencia Ambiental 3008-2010, «que define la apuesta de Correos por la sostenibilidad como eje estratégico de actuación y como valor corporativo y contribuye a la reducción de impactos en el medio ambiente mediante diversas iniciativas».