El deporte tiene a veces su punto surrealista. El sistema de competición obligó a Galicia sub 19 de fútbol sala a buscar las tablas para pasar ronda. Vencer era el adiós
14 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.La selección gallega de fútbol sala sub 19 estará presente en la fase final del Campeonato de España que se disputará en Segovia a la par que la Copa, en la primera semana de febrero. Logró la clasificación in extremis porque tuvo el acierto de hacer el cálculo de probabilidades a priori y porque su partido frente a Castilla La Mancha acabó un poco más tarde que el que dirimían Madrid y Andalucía.
Las bases de la competición establecían que pasaban los campeones de cada grupo y el mejor de todos los segundos. Y Galicia pasó como mejorsegunda. Primera fue Andalucía.
El primer día perdió contra Madrid, un resultado que casi suponía el adiós. Después doblegó a Andalucía, 4-0, y en la última jornada iba empatada a dos contra Castilla La Mancha cuando restaban cuatro minutos para la conclusión del encuentro y arriesgaba ya con portero jugador en busca de la victoria. En ese momento conoció el resultado del Andalucía-Madrid y el escenario que se le planteaba: si empataba pasaba como mejor segunda y dejaba a Madrid en última posición.
¿Cómo se explica la aparente contradiccion? Porque había cuatro grupos y pasaba el segundo mejor de esos cuatro grupos. Y ahí está el quid de la cuestión, porque para determinar cuál es el mejor de los cuatro grupos no se tiene en cuenta el resultado cosechado ante el último clasificado.
En los otros tres grupos, eliminando el resultado ante el último, los segundos se quedaban con tres puntos.
Galicia, empatando con Castilla La Mancha, dejó a Madrid última. Sumó cuatro puntos, los mismos que Castilla La Mancha. Pero fue segunda, por mejor coeficiente entre los goles a favor y en contra.
Y al compararse con los otros segundos, contabilizaron los cuatro puntos, ya que no influyó el resultado frente a Madrid.
De haber ganado a Castilla La Mancha, sumaría seis puntos (igual que Andalucía, primera con mejor balance de goles a favor y en contra), Madrid sería tercera con tres y Castilla La Mancha última con tres, por peor coeficiente entre goles a favor y en contra.
Pero al compararse con los otros segundos no hubiese computado la victoria ante Castilla. Por tanto, solo tendrían validez tres puntos en ese desempate con los segundos. Y perdería por peor coeficiente de goles.
La decisión fue asamblearia, tal y como explica Valladares: «Pedí tiempo muerto y les expliqué la situación a los chavales, que iban lanzados en busca de la victoria. Y no hubo dudas. Se hizo raro jugar a no ganar, pero las normas obligaban a ello».
Un año antes, Santi Valladares ya había vivido otra situación un tanto estrambótica, en la fase final del Campeonato de España sub 20. Jugaba frente a Aragón y necesitaba ganar para acceder a las semifinales mientras que el rival podía pasar incluso perdiendo.
Galicia llevó el peso del partido y sufrió para abrir el marcador. En una acción aislada, empataron los aragoneses.
Tras el descanso, Galicia asedió la portería rival. Pero tardó en volver a adelantarse. Y, cuando lo consiguió, el adversario siguió metido en la cueva. En ese momento Valladares dio orden a sus jugadores de que se pasasen el balón en campo propio. Los contrincantes ni siquiera atravesaban la línea divisoria, por orden de su entrenador. Así estuvo el partido hasta que faltaban tres minutos, con los gallegos tocando y los aragoneses mirando. Cuando el rival volvió a presionar Galicia le hizo otros dos tantos.
Dos no pelean si no quieren
Valladares también recuerda la vivencia: «Si nos empataban nos echaban. No habían asumido un solo riesgo en todo el partido. Si el rival no apretaba nosotros no teníamos por qué hacerlo».
Todo eso es ya pasado. En el horizonte inmediato aparece la fase final de Segovia, en la que participan seis selecciones. Ayer se celebró el sorteo y Galicia se las verá de nuevo con Andalucía, y con Cataluña. Asturias, Valencia y Melilla conforman el otro grupo.