El Ayuntamiento de Santiago dejó sin efecto la cesión realizada a favor de la Xunta de Galicia de una parcela situada en el polígono 6-7 de Fontiñas, donde estaba prevista la construcción de un centro integral de día de menores. La cesión, que comenzó a fraguarse en la época del bipartito, se anuló después de que las autoridades locales comprobaran que el actual Ejecutivo gallego no tiene prevista la construcción de dicho centro. Mar Martín, concejala de Benestar Social, explicó que, tras mantener una reunión con los responsables gallegos en esta materia, se esperó un plazo razonable para saber si aceptaban o no la parcela y, sobre todo, si había o no intención de construir dicha instalación. Lo cierto es que, tras la espera, el equipo de Gobierno del Concello de Santiago decidió iniciar el proceso para recuperar la parcela y, con ello, poner fin a una situación sin salida.
La responsable local de Benestar Social dijo que el Ayuntamiento tenía previsto emplear esta parcela en otros fines en el futuro, por lo que era necesario recuperar la propiedad plena. Martín no quiso adelantar cual será el destino ahora de la parcela, pero descartó totalmente que sea el Ayuntamiento el que asuma la construcción del centro de día para menores. La concejala recordó que la competencia es exclusivamente de la Administración gallega. Recordó, sin embargo, que en Santiago hay dos centros para menores. Se trata del centro Abeiro en Fontiñas, vinculado a Cáritas; y el de San Lázaro, para rehabilitación de jóvenes más conflictivos, que tampoco es de titularidad gallega.
De Roxos a Os Verxeles
En agosto del 2008 se cerró el centro de menores Xoán Vicente Viqueira, ubicado en el chalé de Roxos que había sido, hasta la inauguración de Monte Pío, sede de la casa del presidente de la Xunta de Galicia. Este era un centro de reeducación e inicialmente la previsión de la Xunta de Galicia, en el 2008, fue la de adquirir otro inmueble para este fin. Tras dos concursos públicos, en octubre del 2006 y julio del 2007, que quedaron desiertos, el bipartito intentó adjudicar en un proceso de adquisición directa el número 69 de Os Verxeles. La reacción vecinal impidió que se completara el proceso. Por entonces se planteó la construcción de un inmueble en Fontiñas, que ahora queda en el aire.