Las asociaciones de enfermos de Crohn y colitis ulcerosa gallegas tramitan ante la Xunta los estatutos de una nueva federación. Su principal objetivo será «que te hagan caso», afirma José María Lapido, coordinador de la zona compostelana de la entidad coruñesa.
Estas asociaciones «colaboramos con Cogami, porque tiene una infraestructura de abogados, trabajadores sociales y otros servicios a las que no podemos llegar. Pero tenemos aspiraciones muy singulares, diferentes a los de personas afectadas de otros problemas, y ahora mismo enfrentamos muchas dificultades porque parte de nuestras necesidades no se cumplen», agrega.
Lapido señala como objetivo alcanzar derechos que enfermos de Crohn y colitis ulcerosa disfrutan ya en algunas ciudades, y conseguir imitarlas: «por ejemplo, en Mallorca, hace años les concedieron poder aparcar 5 minutos en zonas reservadas para personas con discapacidad física, para carga y descarga, o zona amarilla, siempre que no estorbasen; y ahora ya les conceden hasta una hora. En Santiago lo hemos solicitado y no nos lo aprueban. Y esa es una ventaja muy importante, porque por nuestro estado de salud en ocasiones tenemos urgencias que no pueden esperar a que busquemos donde estacionar».
Quien padece estas dolencias inflamatorias intestinales no siempre padece discapacidad física o psíquica, aunque es un colectivo que tiene reconocidas oficialmente minusvalías: «no sufrimos barreras, pero nuestro problema es otro. Nuestros asociados tienen serios problemas para cumplir la jornada laboral, porque la enfermedad es muy caprichosa. Y conozco casos que llevan hasta 2 años sin salir de casa. Por eso buscamos salidas para el colectivo, no tanto de forma individual», sostiene José María Lapido.