27 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Es inevitable recordar estos días la conversación entre el cardenal Quiroga y Franco previa al año santo de 1965, cuando el religioso le sugirió al caudillo ampliar la pista de Lavacolla por si venía el Papa. «¿Y si no viene?», dijo Franco. «¿Y si viene?», insistió Quiroga. La pista creció entonces, pero Pablo VI no apareció. Benedicto XVI sí ha confirmado su presencia en diez días. ¿Tiene sentido recibirlo en un edificio inacabado? Si fuera la Sagrada Familia, vale.