25 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Pagar dos euros por un café o tres por un refresco puede ser una estafa o un placer. La diferencia de precios es buena para el consumidor, porque tiene más variedad según sus gustos o sus posibilidades. Lo importante es ser honesto, porque ya se sabe que una coca cola sabe igual aquí y en Venecia, pero en la plaza de San Marcos cuesta mucho más que en A Quintana.