Presupuestos, movilidad y obras han reunido a los munícipes en un mes vacacional con bastante ambiente en Raxoi
15 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Hasta prácticamente este fin de semana los políticos del Concello, unos más que otros, han estado atados a a los legajos municipales y a lo más árido que uno puede abordar en vacaciones: los guarismos económicos. El alcalde partió el miércoles para unas cortas vacaciones de algo más de una semana. El cerebro de los políticos necesita oxigenarse y uno le dejaría anotar algunos días más de asueto en su agenda vacacional, por eso de cargar las pilas o la batería: «Si, pero non podo coller máis. Estou atado por unha serie de cousas», responde el regidor antes de partir para tierras lusas.
A estas alturas del año nunca se ha visto tanto hormigueo en las instancias municipales. Incluso se ha convertido en motivo de debate en la sesión plenaria de los presupuestos y ha pillado en fuera de juego al portavoz popular Gerardo Conde. En cambio, Xosé Manuel Iglesias se presentó enyesado y con muletas, en un gesto meritorio.
Con el envoltorio de la controversia, las cuentas municipales del año santo están al fin aprobadas. Y ya que así ha sido, tarde y en vacaciones, se aguarda que rentabilicen la actividad que queda del mandato sin grandes mudanzas o desarreglos. Eso es lo que ha motivado la demora, la conveniencia de calibrar y ajustar los números a fin de no crear un escenario ficticio y un resultado desazonador. En todo caso, se hace preciso que las prórrogas, sobre todo las sietemesinas, no se institucionalicen. La ley las ofrece para su uso, no abuso.
Del magma agostizo ha salido también una iniciativa que, bien conducida, puede hacer más habitable y placentera la urbe capitalina: el plan de movilidad. Inmensa es la aspiración de Carlos Nieves al lanzar el proyecto: que sea el plan xeral de la movilidad en Compostela, el que rija todo lo que se mueve.
La empresa resultante tiene un punto de partida: los planes de movilidad que hay encajonados en el Concello. El reto es que el nuevo no sea uno más en la lista a disposición del equipo redactor que dentro de unos años elabore el siguiente. Al menos que tengan carátulas distintas. Lograr el reto significa que los 123.000 euros invertidos estén ya germinando dentro de un par de años y variando la fisonomía de una ciudad ahogada por 100.000 coches diarios y con una docena de autobuses de Tralusa pillados en el marasmo del tráfico.
Esta ciudad no da mucho de sí, le objeta este redactor a Carlos Nieves. «Ya, ya, pero de lo que se trata es de sacarle la mayor rentabilidad posible», replica el edil, convencido de que su iniciativa marcará un antes y un después en la movilidad compostelana. Muchos optimismos vuelan como iridiscentes pompas de jabón. Y son bonitos. Los ciudadanos esperan que el de Nieves sea mucho más que bonito. Cabe un grado de confianza.
Sin el estudio aún redactado, uno le propondría que empezase por dotar mejor las líneas de los aparcamientos disuasorios. Más que nada para darle algo de chicha al apellido «disuasorios». Sin lanzaderas, los párkings pierden mucha eficacia.
Que el presupuesto del 2010 no arrancase hasta la mitad del año no ha significado que la ciudad estuviese aplanada. Medio centenar de obras emergen en la piel del municipio, momentáneamente como sarpullidos para un sector de la población que tropieza por doquier con sus coches, pero luego una bendición para la ciudadanía. Son muchas actuaciones simultáneas y las molestias son obvias. No para los peregrinos, que en una encuesta municipal ladearon esta cuestión, sino para los pobladores del municipio.
La verdad es que el esfuerzo municipal está siendo tan intenso que antes de que acabe el mes, y vaya mes, Raxoi parirá nuevas actuaciones y pondrá a andar otras que, aunque no de gran calado, suavizarán sin duda la conducción por la ciudad. Se trata de vías de mucho tránsito más apropiadas para todoterrenos. Urgía la transfusión asfáltica. Quienes regresen al final de agosto creerán que les han sentado bien las vacaciones.