Las cuotas del Concello por el parque comarcal enfadan a los municipios vecinos pero Raxoi se muestra firme y astuto
08 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Entramos en plenas vacaciones, el momento propicio para que empiecen a salir de debajo de las piedras las serpientes de verano. Parece ser que fue Nessie, el monstruo del lago Ness, el que inspiró este tipo de noticias, aunque más que serpiente es un bicho raro al que cada uno puede ponerle el cuerpo que quiera a partir de su largo cuello. Por ahora no se vislumbra ningún hecho en la esfera política de la ciudad capaz de serpear por las fechas veraniegas. Pero suele haberlos.
El curso se cerró con las fiestas del Apóstolo 2010, muy concurridas. Como de costumbre, dejaron una estela de opiniones de distinto signo y una polémica gobierno local-oposición-Xunta-Multiusos sobre el programa y el supuesto vampirismo de Raxoi. Bailaron las cifras y hasta hubo una evaluación de las capacidades de cada organismo a la hora de atraer a las masas.
A propósito, Pereza reunió a unas tres mil personas en A Quintana. Qué novedad. El dúo madrileño está abonado a ese número. Si los lectores ojean las crónicas de los conciertos ofrecidos por España adelante lo comprobarán. Asistieron tres mil espectadores a cada una de las actuaciones de Pereza en la plaza de toros de Gijón, en Jaén, Aínsa (Aragón), Coliseum de A Coruña, Viveros (Valencia) y (casi 3.000) Santander. Media de concurrentes: tres mil.
Las polémicas más encendidas son las de los bomberos. Es una hoguera que no termina de extinguirse y en el que reaparece siempre el Santiago nutricio, el Concello papá que ha de apagar los fuegos de la comarca ante la mirada beatífica de las altas administraciones y la incendiaria de los municipios del entorno (sobre todo cuando veían ante sus ojos facturas de 229.000 pesetas enviadas por Raxoi en pago a las salidas de sus efectivos).
La comarcalización no es pura quimera. Existió durante unos años, hasta que la tumbaron los jueces. Y funcionó con una cuota alícuota de las administraciones municipales. Esto es, ha habido un reparto solidario del coste comarcal entre todos los beneficiarios del servicio. Las facturas fueron llegando a los Ayuntamientos, que las estacionaron sin más en sus polvorientos archivos.
Santiago ejerció su derecho a cobrar lo acordado, pero los Concellos apelan a otro acuerdo con una instancia superior para no abonar sus deudas: la Diputación provincial. La corporación de Moreda suscribió al parecer un compromiso con los municipios del entorno capitalino para afrontar sus obligaciones. Pero estos, tranquilos como Amancio, no lo alegaron por ningún lado al recibir la notificación de Raxoi.
Lo cierto es que el Ayuntamiento de Santiago se quedó compuesto, sin novia y con las pedorretas de los Concellos. En vez de lamentarse, miró a su alrededor y halló una tabla de salvación en el Equal. Ni corto ni perezoso, Raxoi le ha ido quitando las plumas comarcales al programa europeo y seguirá haciéndolo hasta que la deuda de los municipios quede saldada. La astuta estrategia de Rosa Fernández Somoza, de acuerdo a lo esperado, airó a sus colegas. Cuando menos, la medida es polémica.
Parece necesario aclarar cuanto antes los malos entendidos, comprender que la seguridad es un esfuerzo común y alisar las relaciones. Entretanto, Santiago sigue acudiendo a las llamadas y llamaradas del exterior quedando a veces a dos velas (bueno, así hay menos riesgo de incendio) la ciudad.
Siguiendo con el fuego, a chamusquina huele a esa resolución de la Xunta de Goberno de dar vía libre a los presupuestos municipales. No es que sea sin tiempo, ya que corresponden al 2010 y no del 2011, pero resulta algo extraño el acuerdo en pleno agosto. Así otorga la posibilidad de que también en pleno agosto, y con la canícula en el ambiente, se reúna la corporación para la aprobación de las cuentas. Obviamente habrá menos gente en los graderíos de la ciudad para seguir las evoluciones de los grupos municipales.