El Ayuntamiento deberá devolverle al Estado en torno a dos millones de euros, los que este le aportó de más en el 2008 a cuenta de los anticipos por la recaudación de determinados impuestos con los que el Gobierno central contribuye a la financiación de las demás Administraciones públicas. Ese pago se estima en función de los ingresos del ejercicio anterior, pero si estos bajan al año siguiente merman también las obligaciones con los concellos, que ahora han de devolver la diferencia entre lo anticipado y esas obligaciones.
La reclamación pone en una situación complicada a la hacienda municipal, sobre todo cuando está afrontando serios recortes en sus gastos debido precisamente a la merma de ingresos propios y de las transferencias del Gobierno central, por la crisis. Esas transferencias se reducirán este año en dos millones. Según el portavoz de la oposición, Conde Roa, esta circunstancia pesará de forma notable en unas cuentas locales que para el PP están ya «en situación crítica, case en coma».
El alcalde sostiene que «non hai que dramatizar» y que aunque sí supone un quebranto para las cuentas municipales, también será limitado, porque se dispondrá de varios años para afrontar su devolución. Además, sostiene Xosé Sánchez Bugallo, todavía se desconoce cuál será la cantidad exacta que habrá que reintegrar. El PP, de momento, la ha cifrado en dos millones.
El regidor dice que es la conclusión que saca la oposición de repercutir sobre Santiago los 1.100 millones que el Estado reclamará en conjunto a ayuntamientos y diputaciones, pero que la afectación exacta de Compostela todavía no se sabe.
Bugallo refiere que esta es la misma situación en la que se encuentra ahora mismo la Xunta pero indica que, en el caso de los ayuntamientos, la Federación Española de Municipios y Provincias está haciendo gestiones para que no se empiece a abonar esas devoluciones hasta el 2012 -en el 2011 los concellos ya tendrán sus cuentas muy condicionadas por la prohibición de recurrir a la deuda pública-. Y dispondrían de cuatro años para afrontar la devolución.
En cualquier caso, la oposición sostiene que las cuentas están en una situación «extremadamente delicada». Así lo sostiene Conde Roa, quien ayer hizo balance del último año político.
«Síndrome del preahogado»
Y si en materia económica entiende que los gobiernos de Bugallo se han caracterizado por el «despilfarro y falta de criterio en el gasto», en lo demás dice que no han hecho nada, más allá de dedicarse, «y malamente, a la gestión ordinaria». En el resto «tiene las manos vacías», las que, según Conde, corresponden a un gobierno «agotado, dividido y sin criterio», un gobierno que «ha dejado pasar muchos ejercicios sin hacer nada» y que ahora «quiere agotar a los ciudadanos con obras en un año y que llegan tarde». Y dice que tampoco espera nada del próximo curso político porque «este gobierno padece el síndrome del preahogado: notan que les falta el aire y dan pataletas sin criterio ni dirección buscando el aire que no tienen».