La «madurez» del colegio con más problemas de plazas

Joel Gómez SANTIAGO/LA VOZ.

SANTIAGO

El Pío XII cierra un cuarto de siglo y ya escolariza a hijos de antiguo alumnado

13 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El colegio público Pío XII completa este mes sus primeros 25 años de historia en la actual ubicación del Campus Vida, que suponen alcanzar la «madurez», afirmó su director Antonio Fernández Regos. En este período fue de los pocos centros de la ciudad que «sempre tivo problemas coa matrícula», por la gran demanda de sus plazas, recordó el alcalde, Xosé Sánchez Bugallo. La efeméride juntó a personas de diferentes etapas: profesorado, padres y madres, alumnado y personal no docente, además del regidor local, la edila Mercedes Rosón, y dos altos cargos de la Xunta: el secretario xeral de Educación, Jesús Oitabén; y la xefa territorial, María Teresa Villaverde.

Ubaldo Rueda, Lourenzo Fernández Prieto, Xosé Manuel Rodríguez Abella, Nerea Valenzuela, y una larga lista estaban presentes, incluso ex estudiantes del centro que tienen ahora hijos matriculados.

El acto comenzó como el de inauguración hace un cuarto de siglo: con el himno gallego. Continuaron discursos del director, la xefa territorial de Educación y el alcalde. Y un concierto en el que participaron ex alumnas y escolares del Aula de Música actual, con interpretaciones de la violinista Elba Souto Pampín; y las pianistas Edurne Pérez Beliz, Iria Fernández García y Rosalía Gómez Lasheras.

Las más de cien personas asistentes llenaban el salón de actos, incluso algunas seguían de pie las actuaciones, y al final interpretaron conjuntamente el estribillo del famoso Que será, será : «Que será, será/ quen sabe o que pode ser,/ só o tempo é quen de dicer/ que será, será...». Antes habían sonado composiciones de Heitor Villa-Lobos, Ludovico Einaudi, Nicola Piovani, Schumann, Prokófiev y C. Nilson/ M. Schajrix. Después fue la ocasión para visitar las exposiciones de fotografías históricas, de todos los cursos, desde el 1984/85 hasta el 2008/2009; y trabajos de ahora del centro. Estaban también recortes de las noticias de prensa de la inauguración.

Placa sin nombres

Esta primera parte de las celebraciones finalizó con el descubrimiento de una placa por parte de tres pequeños escolares: no figuraba ninguna personalidad inscrita en ella, como ocurre en la de inauguración, sino solo el motivo de esta celebración, que finaliza actividades conmemorativas de los últimos meses.

Como clausura, la mayoría de las personas presentes compartieron una comida en el nuevo comedor escolar del colegio.

Fue una jornada de agradecimientos: de la actual dirección hacia las instituciones, por el apoyo prestado; y de los representantes institucionales para el propio colegio, por su «gran calidade» y actitud «dialogante», según indicó María Teresa Villaverde; y por ser un «orgullo» para la ciudad, en valoración del alcalde, que entregó un cuadro como presente de recuerdo.

Sánchez Bugallo memoró que él era jefe de gabinete de Xerardo Estévez cuando desde la Xunta plantearon que quedase libre el edificio de San Caetano para ubicar allí las dependencias de la Administración autonómica, entre otras propuestas que no prosperaron. Así se decidió construir este colegio, en poco tiempo, y después su polideportivo. Y de ese modo finalizaron 10 años anteriores de peregrinaje y «búsqueda constante» de sede, una situación que también recordó su actual director, que lleva, se destacó, una década de servicio en el puesto.