La compañía del grupo Marsans lleva al frente de la concesión en la ciudad desde hace cuarenta años
30 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Trapsa y Monbus, que ahora caminan de la mano en el transporte público de la ciudad, esperan alcanzar un acuerdo para la compra de la concesión de los servicios que posee en Compostela la empresa madrileña. Las negociaciones están muy avanzadas y se enmarcan en la asunción del paquete de actividades empresariales de Trapsa en Santiago.
Santiago y Guadalajara son los únicos municipios en los que el grupo Marsans posee ahora mismo concesiones de transporte urbano de viajeros. La venta de las líneas de Santiago, junto a los demás servicios que ostenta en Compostela, permitiría elevar un poco el nivel de las debilitadas arcas de la compañía que lideran Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual. Marsans se desprendió recientemente de las explotaciones que poseía en Parla y Getafe y mantiene diversas líneas de transporte interurbano y de cercanías en distintas comunidades autónomas.
En Compostela, donde circulan medio centenar de autobuses urbanos, Trapsa lleva funcionando ininterrumpidamente desde el año 1970, en que logró su primera concesión. Es decir, ya es una de las marcas más longevas dentro de las actividades concesionadas por el Concello, con cuatro décadas a las espaldas. Desde el año 2006 presta el servicio conjuntamente con Urbanos de Lugo bajo la denominación Tralusa, a raíz de la última adjudicación. En el futuro, si las negociaciones llegan a buen puerta, el nombre de Trapsa desaparecerá del mapa del transporte y presumiblemente de los demás servicios de Santiago.
Para el Concello, el cambio de gestión de sociedad gestora en el transporte urbano no entrañaría ningún problema, siempre y cuando la nueva entidad se atenga al pliego y a los compromisos suscritos en la actual concesión.
De fraguarse la incorporación de los distintos servicios de Trapsa, la compañía que dirige Raúl López Loureiro pasaría a tener un importante peso específico en el área empresarial compostelana. López quiere asentarse en Compostela, en donde mantiene unas cordiales relaciones institucionales con el Concello dentro de esa familiarización con la ciudad. El dueño del antiguo Castromil se comprometió en su día con el alcalde a financiar un estudio de viabilidad sobre la reforma de la plaza de Galicia.
Tanto el gobierno municipal como la oposición acogen con cautela el posible cambio de gestión de los servicios municipales, puesto que por el momento no hay ningún documento rubricado que acredite el cambio de titularidad. Bernardino Rama, concejal de Deportes, aclara en lo que concierne a Xade que «por agora non temos constancia oficial de nada», pero pone de manifiesto que no hay ningún impedimento legal para ese movimiento social en el seno de Xade en los pliegos que llevaron a la constitución de la empresa mixta. «Se hai ese cambio, Xade terá que ser notificado formalmente do mesmo», señala.