Alberto Ruiz de Galarreta llegó, pasó el reconocimiento médico sin problemas y ayer se ejercitó por vez primera con sus nuevos compañeros. Sabe cuál va a ser su rol y lo asume de buen grado, consciente de que cambia un equipo en el que era una de las principales referencias por otro en el que deberá «ayudar en el día a día», según palabras del entrenador, Curro Segura. «Estoy muy contento -comentó el alero-. Las dos partes se pusieron de acuerdo, el Vigo me facilitó la salida y yo encantado de estar aquí». Confía en una rápida adaptación, ya que coincidió con el técnico del Obradoiro en el Menorca, tanto en la LEB como en la ACB: «Sé como trabaja y lo que quiere de cada uno. Es cierto que un jugador siempre necesita su tiempo de adaptación. En resumen, he venido a ayudar, en lo que sea. Primero, en los entrenamientos y, luego, si hay algún minuto, mejor». Afronta esta nueva etapa como «una oportunidad» en el momento más importante de la competición. «Lo importante es hacerlo lo mejor posible para que el equipo gane. Eso es lo que queremos todos», concluyó. También quiere disfrutar de lo que calificó como «un ambiente de otro mundo», ya que estuvo en más de una ocasión en Sar como espectador. Curro Segura justificó la contratación de Galarreta por «las dos, casi tres semanas sin poder hacer cinco contra cinco en los entrenamientos». En alguna ocasión, incluso su ayudante, Jesús Lázaro, ha tenido que vestirse de corto para echar una mano. «Viene a ayudarnos a tener un buen nivel en el entrenamiento -continuó el técnico-. Y, si hiciera falta, podrá echarnos una mano en los partidos. Es un alero muy completo», que domina todas las facetas.