El presidente le comunicó la decisión del Compostela tras una fuerte discusión en el vestuario de San Lázaro
20 ene 2010 . Actualizado a las 11:46 h.Jesús Torres ya no es jugador del Compostela. El defensa fue despedido por el club tras una fuerte discusión con el presidente José María Caneda en el vestuario de San Lázaro, justo al acabar el entrenamiento vespertino de ayer, el primero de esta semana.
Jesús Torres ya había sido despedido telefónicamente por el abogado y directivo Roberto Gayoso en la mañana del lunes, lo mismo que el portero Pablo Castro y el delantero Rubén Márquez. También Centrón, que podría causar baja en las próximas horas, y Gonzalo empezaron a entrar a lo largo del día en las quinielas de los posibles despedidos. Sin embargo, al final fue Jesús el único que abandonó la disciplina blanquiazul.
Caneda no quiso hacer públicos los motivos de la expulsión del jugador, pero es posible que las últimas declaraciones del futbolista, pidiendo la dimisión del mandatario, hayan sido determinantes.
Jesús, por su parte, apuntó al acabar la reunión que «ya me lo esperaba. Ya contaba el lunes con la baja. Después de estar dos días sin dormir, ya no tenía sentido seguir aquí. Ya no quería sufrir más. Después de faltarme al respeto, no merecía la pena seguir luchando por esta directiva».
La plantilla blanquiazul abandonó el vestuario sin hacer declaraciones, aunque se escuchó de fondo un «todo sigue igual». Hoy, los jugadores se reunirán en el vestuario antes de entrenar para analizar las palabras de Caneda, que pidió «un esfuerzo colectivo» para sacar el Compostela adelante. Los futbolistas, de momento, mantienen su convocatoria de huelga para el domingo. Además, falta saber si tomarán alguna medida más por el despido de Jesús Torres.
Siguen Pablo y Rubén
Por el contrario, el portero Pablo Castro y el delantero Rubén Márquez seguirán en el club. Caneda señaló que «con Pablo nos precipitamos y nos equivocamos. Y a Rubén, que está dispuesto a ayudar, le pedimos un esfuerzo».
Sobre su futuro, Jesús comentó que todavía no sabe qué va a hacer: «No sé si me compensará seguir en el fútbol. Tengo que pensarlo y esperar si llegan ofertas. Todavía es pronto para analizar el futuro inmediato, pero sí puedo decir que fue un verdadero suplicio lo que viví estos dos días. Fue una angustia que no me merezco».
Caneda indicó que «la intención es dañar lo menos posible el grupo. Necesitaremos fichas para reforzar la plantilla, pero respetaremos a los jugadores ,lo máximo posible».