Lobelle presidente y Manu capitán no congeniaron en exceso y, sin embargo, fueron capaces de mantener una larga y exitosa vinculación. Junto al gerente, que también fue jugador, y a algún directivo más, son los únicos que pueden presumir de haber disfrutado en primera persona de los grandes logros de la entidad.
Esa complicada relación quizás se deba a la diferencia de caracteres, quizás a que a veces les tocaba ocupar trincheras enfrentadas, por más que ambos tuviesen en común la bandera del equipo que más éxitos deportivos ha deparado a Compostela. En cualquier caso, al final siempre fueron capaces de encontrar un punto de encuentro, aunque fuese con el gesto adusto.
En eso debe convertirse el homenaje del próximo sábado, en una ocasión para disfrutar,sonreír, recordar los momentos más agradables y escribir un bonito epílogo a la trayectoria del jugador que más veces ha vestido la camiseta del Lobelle. Porque ahora Lobelle y Barral están ya en la misma trinchera.
La del sábado promete ser una jornada emotiva, una recopilación de recuerdos, una fiesta. Y es bueno que así sea, porque un club es grande por sus títulos y por el reconocimiento a quiénes los han hecho posibles.