«¡Abran paso, que estamos de parto!»

SANTIAGO

El rosario de accidentes como el de la imagen, junto al Multiusos, fue interminable el viernes
El rosario de accidentes como el de la imagen, junto al Multiusos, fue interminable el viernes XOÁN A. SOLER

Guardias de O Milladoiro que trasladaron a dos embarazadas al Clínico tuvieron que correr a pie delante del coche patrulla para que los conductores les dejaran sitio

10 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Es muy fácil protestar en caliente. Atrapado en un atasco, uno coge el teléfono y descarga su cabreo en una emisora de radio porque, por ejemplo, la nieve ha colapsado O Milladoiro y no se ve a la Guardia Civil por ninguna parte. ¿Dónde estaban los guardias? Sin duda, haciendo cosas más importantes.

La mañana del viernes fue de las que no olvidarán fácilmente los agentes que prestan servicio en el puesto de O Milladoiro. Gracias a su trabajo, dos mujeres consiguieron dar a luz sin problemas y una tercera persona pudo llegar al hospital, aquejada de una grave dolencia. Lo que no saben los que protestaban para las radios, sentados en sus coches, son las condiciones en las que los agentes realizaron estos trabajos de vida o muerte.

Según pudo saber La Voz, una de las patrullas fue requerida a primeras horas de la mañana para auxiliar en la N-550 a una mujer embarazada con contracciones, a la que su marido trasladaba en el vehículo particular y que se quedó atrapado en el atasco. Ni el 061 ni el 112 tenían modo alguno de hacer llegar una ambulancia hasta el punto. Así que los guardias introdujeron a la mujer en el coche patrulla y, mientras uno conducía, los otros dos, a pie, corriendo delante del coche, le iban abriendo paso camino del Clínico. Y todo sobre el firme congelado, con grave riesgo para su integridad.

Consiguieron llegar a tiempo al hospital para que naciera, sin problemas, una niña. Pero las emergencias nunca vienen solas.

Cuando la patrulla estaba de regreso a O Milladoiro, una segunda alerta obligaba a la unidad a trasladarse a la AP-9, cerca de la salida de O Milladoiro. De nuevo una mujer embarazada y, otra vez, con contracciones. El sistema de traslado fue el mismo: dos agentes corriendo sobre sus piernas delante del coche patrulla y un guardia al volante del coche patrulla, con la embarazada a punto. El convoy llegó al hospital y nació sin problemas un niño. Los padres intentaban llegar a Santiago desde la zona de Lalín.

Los agentes, alguno de ellos todavía en prácticas, se jugaron el tipo para que pudiesen nacer dos niños en las mejores condiciones posibles y dieron prioridad a las verdaderas urgencias. Los que protestaban seguramente tenían sus razones pero, en cualquier caso, seguro que no eran tan urgentes como venir al mundo.