Stop atascos

La Voz

SANTIAGO

Está muy extendida la malintencionada idea de que allí donde hay un guardia dirigiendo el tráfico hay más problemas que si no estuviera. Es más bien al contrario: los agentes acuden a los lugares calientes para dinamizarlos, pero no pueden hacer milagros. Hace meses que la circulación rodada ha convertido a la ciudad en un lugar insoportable por horas. Los frentes son tan amplios y dispersos que la moral empieza a desmoronarse, como ocurrió con el Imperio Romano. Ayer los conductores echaron de menos más información y alguna alternativa. Pero solo veían delante luces de freno.