La petición de comparecencia de Iglesias caldea el pleno de Incolsa

La Voz

SANTIAGO

Raxoi admite un error pero dice que todo está bien registralmente y habla «dunha posta en escena delirante» del PP

26 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La anunciada comparecencia del concejal de Turismo ante el pleno de hoy -solicitada por él mismo después de que el PP anunciase que cursaría una petición en ese sentido- para explicar el caso de las polémicas facturas de Incolsa centrará la atención de una sesión corporativa que se presume larga. Larga y tensa por el cruce de declaraciones que en la última semana han mantenido gobierno y oposición, pero sobre todo por la acusación de «presunta manipulación» en el Registro general del Concello que ayer lanzaba el PP tras advertir que los números de registro de la petición de comparecencia que formuló Iglesias y la que presentó el grupo opositor no tienen la correspondencia numérica que deberían. El gobierno achaca tal circunstancia a un error, pero para los populares «son demasiados errores» para que este «tenga ya la legitimidad y la credibilidad para decir que lo sea».

El PP exponía ayer sus sospechas, en esencia, de que la petición de Iglesias pudiese ser posterior a la suya, después de advertir que la de este, datada el día 16 de este mes, aparece registrada con el número 57.517, cuando la que formuló el PP, fechada un día después, lleva el número 50.793, aunque el propio PP admite que ese cero podría tomarse como un 6. Pero aún así, ese número sería más bajo que el de la petición de Iglesias, cuando las entradas en el Registro se asientan en orden creciente, con lo que el de la oposición debería tener un número superior.

Certificado del secretario

Y según el gobierno así es en realidad. En una nota remitida tras conocer las acusaciones de Ángel Espadas, explicaba que la numeración de la solicitud de la oposición es errada, que obedece a un «erro humano» de un funcionario, «comprensible dentro das circunstancias nas que se desenvolve o seu traballo, que é de atención ao público». Según el gobierno, al presentarse un documento en el Registro se devuelve una copia al interesado con el sello registral en el que el número de entrada se pone a mano por un funcionario, y en este caso, donde este debería haber puesto 57.793 puso 56.793, pero advierte que en el registro informático aparece la numeración correcta y que, en ese, la petición de Iglesias se registró a las 14.22 horas del día 16 con el número 57.517 y la tramitada por la edila popular Paula Prado lo fue a las 18.11 horas del 17 con el número 57.793. Y así lo certifica el secretario general del pleno en el documento que expidió ayer mismo atendiendo a la solicitud que le formuló el PP en ese sentido. Pero la oposición solicitó en paralelo que se le dejen ver los libros registrales de entradas entre los días 16 y 19, «el intervalo de días en el que existe la posibilidad de que Iglesias presentase su solicitud», dice Espadas.

La oposición decía tras formular su denuncia que «espera una explicación creíble» y aunque admite que siempre es posible un error, ya daba por hecho, por adelantado, no solo que esa sería «la respuesta» del gobierno, sino que este además responsabilizaría a un funcionario. Pero en ese caso sostiene que entonces Iglesias estuvo «mintiendo» toda esa semana, cuando decía que se estaba pensando si comparecería o no en el pleno, lo que no confirmó públicamente hasta el miércoles 18.

De cuestionar permanentemente el trabajo de los funcionarios es de lo que acusa precisamente el gobierno a la oposición. Según la nota que emitió ayer, el PP «podía ter contrastado» la numeración «correcta» con una llamada al Registro, pero observa que ha preferido «converter un erro humano nunha posta en escena delirante» en la que no solo acusa «ao goberno municipal de manipulación, unha vez máis», sino que «vai máis alá, xa que con estas declaracións acusan tamén aos funcionarios do Rexistro de participar nesa suposta manipulación feita polo goberno». Para el gobierno, el PP «ve fantasmas onde non os hai» y solo se dedica a «intentar dinamitar ao grupo de goberno con falsidades no canto de traballar polo beneficio da cidade».