«Nunca fue un lugar grato», dice Santos Bartolomé

La Voz

SANTIAGO

Es toda una institución dentro de la Banda Municipal de la ciudad. Amador José Santos Bartolomé se jubiló en el 2007, después de cincuenta años al frente de una agrupación que en la actualidad cuenta con 38 componentes. Este músico de origen burgalés es con diferencia la persona que más tiempo ha permanecido como director de la organización, un cargo al que se accede por oposición y que en la actualidad ostenta Xosé Carlos Seráns Oliveira.

Santos Bartolomé fue testigo de la fama y el éxito que la Banda tuvo durante la segunda mitad del siglo XX: «Había mucha afición, pero no solo los de aquí, también los turistas se acercaban a vernos». Sin embargo recuerda con amargura lo sufrido que era en su época este trabajo. «No he tenido en toda mi vida un puente para escaparme con mis hijos a la playa», mientras añade que no solo se dedicaban a tocar los domingos en la Alameda y algún que otro jueves en la Rúa do Vilar, sino que también viajaban por toda Galicia, representando obras tanto «en las grandes ciudades como en pequeños pueblos». Aún así, pasados los años, uno de los mayores inconvenientes que Amador encuentra a su antiguo trabajo es, curiosamente, lo que para otros era el gran encanto de la Banda: su localización cada domingo a la mañana. «Siempre me ha gustado tocar en el Vilar, o donde ahora, en un lugar cerrado como el Teatro Principal. Pero no en la Alameda». Explica que en el quiosco la música se escuchaba «muy mal», y que cuando soplaba el viento aquello era un suplicio tanto para los músicos como para el que dirigía.

De todas formas, a pesar de todos esos inconvenientes, de aquella época recuerda, sobre todo, el cariño. De hecho concluye: «Si me hubiesen dado cinco céntimos por cada sonrisa, cada aplauso o cada felicitación que recibimos mientras era director de la Banda, ya tendría más cuartos que Julio Iglesias».