Aire para la teoría del farol

SANTIAGO

Dentro de lo malo, que los tres tripulantes del Alakrana que los piratas amenazaban con matar hayan regresado al barco con el grupo, convirtiéndose de nuevo en rehenes normales , casi constituye una buena noticia. Supone un alivio para los familiares y un soplo de aire para un Gobierno que se veía acorralado, con peticiones que bordeaban la legalidad -si no eran abiertamente ilegales- y por boca de colectivos que cambiarían radicalmente de discurso si en lugar de un pirata somalí fuese un etarra o un delincuente occidental. Ahora ese Gobierno puede sustentar la teoría de que van de farol.

Pero es triste que la voz cantante la esté llevando una panda de piratas. Y más que todavía no se haya desmontado ese supuesto farol.