07 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Dentro de lo malo, que los tres tripulantes del Alakrana que los piratas amenazaban con matar hayan regresado al barco con el grupo, convirtiéndose de nuevo en rehenes normales , casi constituye una buena noticia. Supone un alivio para los familiares y un soplo de aire para un Gobierno que se veía acorralado, con peticiones que bordeaban la legalidad -si no eran abiertamente ilegales- y por boca de colectivos que cambiarían radicalmente de discurso si en lugar de un pirata somalí fuese un etarra o un delincuente occidental. Ahora ese Gobierno puede sustentar la teoría de que van de farol.
Pero es triste que la voz cantante la esté llevando una panda de piratas. Y más que todavía no se haya desmontado ese supuesto farol.