Halloween ya estaba inventado

Jose Matamoros redac.santiago@lavoz.es

SANTIAGO

Pocas modas puede traer Estados Unidos que no estuvieran inventadas ya en Galicia. Ahora que la celebración de Halloween asoma su cabeza después de la reiteración de películas yankis con el famoso truco o trato, los niños dela escuela infantil O Bosque de Bertamiráns han decidido celebrar la auténtica fiesta de las calabazas, el Samaín. Se trata de una celebración celta que tiene lugar el 31 de octubre, y que se vincula al inicio del año celta. Los pequeños de esta escuela se pasaron toda la semana haciendo actividades relacionadas con las calabazas y el viernes llegó la gran fiesta. Las profesoras se disfrazaron de brujas y aparecieron en el aula con un un cubo, naranjas, limones y velas, e incluso hicieron una queimada especial con zumo de naranja. Al final se repartió el zumo y la galletas y todos los niños bailaron al son de las canciones de Mama Cabra. Pinceladas ambientales. Los niños que el curso pasado participaron en el programa Ecovoz, puesto en marcha por Radio Voz y patrocinado por Sogama pueden ver el resultado de sus esfuerzo. El colegio Colegiata de Sar expone hasta el jueves los cuadros en los que plasmaron valores como la protección del medio ambiente o el cambio climático.

La asociación por la protección animal Abeiro, formada por voluntarios del refugio de animales de Santiago, acaba de publicar un delicioso calendario para el 2010. En él figuran perros y gatos del refugio que pueden ser adoptados por quien lo desee, con varios artistas gallegos que han prestado su colaboración de forma desinteresada. Luis Tosar con los hijos de Blancanieves , Cristina Castaño con Laranxa o Miguel de Lira con Madonna son algunos de los ejemplos que podrán verse en el calendario. El almanaque podrá adquirirse en el propio refugio, en las clínicas veterinarias San Roque y Can Cat o en pubs como el Atlántico, Casa das Crechas o Malas Pécoras.

Monaguillos es un clásico de Padrón. Pepe Bentrón , su fundador hace casi 50 años junto con su mujer María cedió el testigo a su hijo Isidro, que con María y Rebeca siguen ofreciendo callos, carne asada o sus famosos bocadillos. Este viernes pasado Monaguillos celebró su primera década en su nuevo local, con una fiesta a la que acudieron numerosos clientes y amigos.