Un grupo de niños de entre 5 y 9 años visitaron por primera vez el consistorio de Oroso y aprovecharon la ocasión para preguntar hasta por las cortinas de una sala
09 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El alcalde de Oroso, Manuel Mirás, ducho en múltiples enfrentamientos políticos y en atender todo tipo de sugerencias vecinales, se enfrentó ayer a un interrogatorio, tan ingenuo como intenso, en el que participaron de niños de entre 5 y 9 años, protagonistas de una visita institucional al Concello para conocer cómo es la Casa Consistorial y quiénes son quien la gobiernan y administran.
Por aquello de que los niños no tienen pelos en la lengua, los pequeños aprovecharon la ocasión para pedir al gobierno local más instalaciones deportivas. «Queremos un parque acuático», reclamaron las nuevas generaciones orosinas, acostumbradas a disfrutar de la piscina pública durante el verano, una instalación que, por lo que se ve, se les ha quedado pequeña.
Con la mejor de las sonrisas y con la mente multiplicando los costes de tan singular demanda, Mirás recogió el testigo y de paso les explicó parte de su trabajo, que consiste en «reunirse cos veciños e escoitar o que necesitan». También les enseñó el bastón de mando del alcalde y les preguntó qué era semejante objeto. «Es un palo muy grande», le dijo un visitante, mientras otro contestó adecuadamente, lo que le valió el privilegio de coger el bastón y sentarse en el sillón del regidor. Momentos antes, otro de los ilustres invitados había definido este objeto simbólico como «un boli gigante».
Ante la primera respuesta, el alcalde, en plena carcajada, exclamó: «¡Como vai haber un pau no despacho do alcalde!». Manuel Mirás también contestó a la pregunta de cómo alguien se hace alcalde y por qué eligió tan particular profesión. Al primer interrogante contestó sin tapujos: «Presenteime ás elecións e gañei». Y si alguien le quedaba alguna duda anunció que continuará en el cargo «ata que me boten».
Por preguntar, el grupo de niños se interesó por cada cuanto tiempo cambiaban las cortinas de una de las salas ante la atónita mirada de las monitoras que atienden a estos niños dentro de los programas de conciliación que el Concello organiza en los períodos no lectivos.
«¿Tenéis algo para comer?»
Tras conocer el salón de plenos, el despacho del regidor, identificar al primer edil sin temor a ninguna duda y sentarse en la sala en la que se celebran las Xuntas de Goberno Local, los niños posaron en la puerta de la Casa Consistorial y también preguntaron al jefe de gabinete del regidor si podían subirse a un peligroso altillo del edificio para jugar. La respuesta, como no podía dejar de ser, fue un no que no dejaba lugar a negociación alguna. Igual de sorprendente resultó la siguiente interrogación: «¿Tenéis algo para comer?»
Tras la doble negación, los pequeños orosinos cumplieron con el ritual de someterse a las preguntas de los periodistas presentes en la visita.
Con la misma soltura que exhibieron durante todo el recorrido, narraron su experiencia y explicaron por qué quieren un parque acuático en Oroso: «Para pasalo mellor durante as vacacións». Más claro, agua.