Cambio de tercio en el Obradoiro

SANTIAGO

04 sep 2009 . Actualizado a las 17:28 h.

El Obradoiro Xacobeo ya no es noticia por sus batallas jurídicas. Después de ir sumando victorias en todas las instancias judiciales hasta conseguir que le reconociesen su derecho a jugar en la ACB, ahora llega el turno de acumular triunfos en la cancha. Así se lo recordó el presidente, José Ángel Docobo, a los jugadores y al cuadro técnico en el protocolario discurso de la presentación del colectivo. Costó un potosí alcanzar la máxima categoría y el nuevo desafío es consolidar el equipo y la entidad en la élite.

El encargado de pilotar la nave a pie de pista es Curro Segura. A falta de los bases y del contratiempo que supone la marcha de Flis, por una cuestión administrativa, se declara satisfecho con el plantel confeccionado: «A ver si la semana próxima está ya, sino todo el equipo, sí casi todo. Los que ya han llegado se ajustan a lo que buscábamos».

Desde fuera, el Obradoiro se intuye como un plantel que tendrá un jugador muy interior, Akindele, y a su alrededor otros cuatro capaces de anotar desde media y larga distancia. Por ahí van los tiros: «Akindele es un pívot que nos da unas características. Es un pívot capaz de generar puntos cerca del aro, de jugar por encima del aro, de intimidar, de taponar... Lo que tenemos que lograr es sacar rendimiento de esa situación. Que todos los demás jueguen muy abiertos ... Vamos a intentar que tanto Terry como Pasalic, Héctor o el que complemente el juego interior se entienda bien con Akindele y le genere los espacios que va a necesitar».

Templanza

Lo que parece claro es que Curro Segura no va a perder la calma, por más que todavía falten tres piezas para cerrar la plantilla.

Al hilo de la marcha de Flis señala: «Debemos tener un cupo seleccionable. La situación estaba ya prevista. Sabíamos que podía haber este riesgo, estaba reflejado en su contrato y el club supo cubrirse las espaldas. Las gestiones para cubrir su ausencia ya llevan tiempo avanzadas».

Con los bases sigue abierto el abanico de las incógnitas. Hay una cantidad para fichar y si se dedica en su mayor parte a un jugador, apenas quedará margen para el otro. Y puede ocurrir que se opte por dos directores sin tantas diferencias en su cotización, de un nivel similar.

Al técnico le gustaría tener «dos titulares», pero advierte de que en un puesto con esas exigencias no es sencillo: «Lo normal es que haya claramente un primer y un segundo base. Luego, el día a día definirá».

No oculta que la elección del timonel es, quizás, la más complicada: «Es un puesto muy delicado, clave». Si la cabeza pensante hace jugar al equipo, el Obradoiro dará un paso de gigante en su camino hacia la consolidación entre los grandes.