El mal provocó despidos en afectadas de cáncer de mama

La Voz

SANTIAGO

La Asociación de Afectadas de Cáncer de Mama Punto y Seguido, y la Asociación Galega de Linfedema, destacan el avance de esta unidad especializada del Clínico de Santiago y reclaman que se pongan en funcionamiento otras en Galicia.

Áurea González, de Punto y Seguido, afirma que «es una de nuestras grandes demandas y así se lo comunicamos ya a la conselleira, Pilar Farjas. En Cataluña, por ejemplo, ya hay varias en funcionamiento». El linfedema provoca secuelas invalidantes «y ha dado lugar incluso a despidos laborales de mujeres afectadas tras ser operadas de un cáncer de mama. Las empresas prescindieron de sus servicios porque, al no poder coger pesos y ejercer en el empleo como antes a causa del linfedema, y al ser difícil encontrarles otra ocupación alternativa en la empresa, no vieron otra salida», agrega.

A mayores «hay problemas para que se reconozca una invalidez; y tampoco se contemplan ayudas para contratar a limpiadoras o a empleadas que realicen tareas en el hogar que las afectadas no pueden asumir por sufrir este mal», indican. Áurea González sostiene que otro problema es que «no existen suficientes fisioterapeutas especializados en tratar este problema de salud en la sanidad pública. Desde luego que la existencia de la unidad de Santiago es una muy buena noticia y estamos pendientes de que nos la enseñen. Nosotras, como asociación, llegamos a algunos acuerdos con centros privados de los que estamos satisfechas, pero no son suficientes».

Juan Lameiro, de la Asociación Galega de Linfedema, indica que la unidad empezó a funcionar poco después de que su entidad presentase una queja ante el Valedor do Pobo, por la falta de respuesta en Galicia para los afectados. «O enfoque desa unidade e de outras que se creen no país non debe estar orientado exclusivamente a un tipo de enfermos, senon ser aberto. Porque se unha muller ten un linfedema nas pernas tamén ten dereito a que a atendan, e o mesmo acontece cos homes. Confiamos que a calidade do tratamento sexa igual de efectivo que o que se ofrece en centros asistenciais de Europa; que haxa un bo manexo manual e se eviten os efectos secundarios da tecnoloxía».

Lameiro sostiene que, si se aplican datos del único estudio que conocen, australiano, en Galicia hay sobre unos 45.000 posibles afectados de este mal.