El alcalde, el socialista Xosé Sánchez Bugallo, cuestionó ayer la credibilidad de las sospechas manifestadas días atrás por el portavoz municipal del PP, Gerardo Conde Roa, de ser objeto de espionaje en su actividad privada por parte del gobierno municipal. Al igual que hicieran anteayer las portavoces municipales del PSOE y del BNG, Marta Álvarez-Santullano y Socorro García Conde, respectivamente, el alcalde negaba ayer la existencia de ningún tipo de seguimiento al líder opositor. Pero no solo eso. Sanchez Bugallo va más allá y, reconociendo la «habilidade característica» de Conde Roa «para saír na prensa», afirmaba que tales acusaciones obedecen a «unha invención» del edil popular para «tapar unha noticia molesta» para su persona que salía a la luz el mismo día que sus acusaciones de espionaje. Se refería el alcalde a la aparición del nombre del líder local del PP en una reciente lista de deudores de la Seguridad Social, en la que se le notificaba el apremio para el pago de 293,22 euros, una cuota que según el propio interesado debió de quedar pendiente de cuando dio de baja la sociedad inmobiliaria Geslander.
En el Congreso
Y precisamente a esa sociedad aludió Sánchez Bugallo para referir que ni en la publicitación de la deuda con la Seguridad Social, como en la de algo más de 7.000 euros que el Concello le reclamó en su día a Geslander, tuvo nada que ver el gobierno municipal. «Nos enteramos delas pola prensa», decía ayer el alcalde, quien invitó a Conde Roa a recurrir al presidente del Congreso, como diputado que es, se «cre que alguén o segue, para que lle facilite protección». El regidor achacó la denuncia pública de Conde Roa a sus quejas por las reiteradas alusiones de la portavoz socialista sobre las ausencias del líder popular en los actos municipales, como en la entrega de la medalla a José Castro, el pregón de las fiestas o la ofrenda al Apóstol del año pasado, dijo. «Espero que este ano estea no ofrenda e na medalla de Fernández Albor».
Conde Roa le replicó ayer mismo, y no solo para ratificarse en sus declaraciones sobre el seguimiento del que cree que es objeto por parte del gobierno local, sino para indicar que quien tiene que explicarse es el regidor. Y expresamente, dijo, sobre las «declaracións que fan sobre a miña vida, que son molestas e atentan contra o dereito á intimidade, como mínimo». Afirma también que si Bugallo quiere hablar de deudas, «que fale da do Concello, que esa si que é importante, e non unha de douscentos euros».