Cerca de 3.000 alumnos de secundaria participarán este verano en los cursos de inmersión lingüística de la Xunta
06 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«¿Y cómo son las camas?». «¿Cuántas literas tiene cada habitación?». «¿Mis hijos pueden estar juntos durante el campamento?». Después de cerca de una hora de explicaciones pormenorizadas, a los padres de los chavales que participan en los cursos de inmersión lingüística de la Xunta aún le quedaban dudas. Los protagonistas, los pequeños de la casa, estaban sin embargo muy seguros. La gran mayoría quería ir.
Y es que a lo largo de este año, la Consellería de Educación ha tramitado más de 17.000 solicitudes de otros tantos alumnos que cursan entre sexto de Primaria y el Bachillerato para participar en un «oportunidade única», tal y como aseveró el director xeral de Educación, FP e Innovación, José Luis Mira. Solo un 2.650 han sido los elegidos, por dos motivos: su rendimiento académico y su renta. «Pero sobre todo polas súas notas», aseveró Mira. De hecho, los precios que pagarán las familias no superan en ningún caso los 300 euros, para estancias que llegan a 2.300 euros.
De la comarca de Santiago, pasarán el verano aprendiendo inglés y francés alrededor de un millar de chavales. Los mayores se repartirán entre Canadá, donde pasarán tres semanas aprendiendo inglés, y el continente europeo, con estancias también de tres semanas. Además, los alumnos de de segundo, tercero y cuarto de ESO que se hayan decidido por perfeccionar su francés lo harán en las localidades de Tarnos, Camblanes et Meynac y Nérac.
Cercanía
Sin embargo, no todos tendrán que coger un avión para verse rodeado de un ambiente en el que la lengua habitual no es la materna. Así, los más pequeños que se pueden acoger a este programa pasarán 15 días en zonas apartadas dentro de la península para familiarizarse con el inglés. Es el caso de unos 200 estudiantes de primero de ESO, que a lo largo de los meses de verano se trasladarán a Alba de Tormes, en Salamanca, con profesores nativos que les enseñarán como desenvolverse en un entorno angloparlante.
Los más peques de la casa, sin embargo, solo recorrerán unos pocos kilómetros para practicar su inglés. Un centenar de alumnos de sexto de primaria pasarán dos semanas en la Granxa Escola da Fervenza da Toxa, en Silleda (Pontevedra). El lugar escogido responde sobre todo a la necesidad de aislar a los pequeños de un entorno en el que se escucha castellano y gallego para pasar a escuchar, y también hablar, solo inglés.
Con un formato muy semejante a las películas de campamentos estadounidenses, los chavales podrán jugar, preparar presentaciones alrededor de un tema, comprar, hacer pulseras e incluso pedir su comida. En inglés y solo en inglés, ya que la única persona capaz de entenderlos en su lengua madre será la coordinadora del proyecto, Belén Angueira, quien aseguró ayer durante la presentación del curso que se trata «de que falen, aínda que o fagan mal pero que falen». De perder el miedo a pronunciarse en público y hacer el ridículo.