Las raíces de María Gudín (Oviedo, 1962), neuróloga de profesión y novelista por evasión, son gallegas. Su abuelo Antonio Rodríguez Magariños era de Santiago y su abuela de O Carballiño, y le hace ilusión promocionar en Compostela su segunda novela, Hijos de un rey godo , que lleva camino de convertirse en un éxito incluso mayor que la primera, La reina sin nombre , ambas en Ediciones B. Su primer libro fue de divulgación, Cerebro y afectividad .
-¿Por qué elige la etapa en que habitan la Península tantos pueblos ?
-Es una época como la actual, con el reino suevo en Galicia y Norte de Portugal, astures, cántabros y vascones en el norte, francos en el norte de cataluña, bizantinos en el Sur... Y un reino fuerte, el visigodo, en su momento de más expansión, sometiendo a los otros pueblos. Es un período con poca documentación, que puedes dominar sin leer demasiado, y literariamente poco trillado, poco novelado.
-¿Es comparable a la actual?
-En algunas cosas sí, y deberían hacernos pensar a los españoles para ponernos más de acuerdo.
-¿Seguirá con la novela histórica?
-Por mi profesión la literatura es una válvula de escape, y me gusta la idealizada. Creo que nunca escribiría novela realista contemporánea.
-¿Fabular historia es arriesgado?
-La ficción es distinta a mentir, porque la función es entretener, no engañar. En mis libros dedicó un capítulo a explicar lo que es real y lo que no.